SINOPSIS EDITORIAL
Ésta no es una
novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre
que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una
jornada de viento. El hombre se llama Hervé
Joncour. El lago, no se sabe.
Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena
contarla. En ella están entremezclados deseos,
y dolores, que se sabe muy bien lo
que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso,
ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre
para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace
siglos).
Todas las historias tienen una música propia. Esta tiene una música
blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña, a
veces te desconcierta: se ejecuta suavemente y se baila lentamente. Cuando la
ejecutan bien es como oír el silencio y a los que la bailan estupendamente se
les mira y parecen inmóviles. La música blanca es algo rematadamente difícil.
No hay mucho más que añadir.
Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo
para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá
en otra ocasión.
MI LECTURA
En un pueblo de Francia llamado Lavilledieu, en 1861, Hervé Joncour deja la carrera militar
por el comercio de gusanos de seda. A raíz de una peste que mata las larvas,
viaja a Japón para obtener huevos no contaminados. Estas series de viajes
resultarán centrales en la vida de Hervé.
La historia
comienza así:
Aunque su padre hubiera imaginado para él un brillante porvenir en el
ejercito, Hervé Joncour había terminado por ganarse la vida con un oficio
insólito, al cual no le era extraña, por singular ironía, una característica
tan amable que traicionaba una vaga entonación femenina. Para vivir; Hervé
Joncour compraba y vendía gusanos de seda.
La obra está narrada
aproximándose a una prosa poética, por el lirismo, la extrema condensación,
cierta mesura en las descripciones, los diálogos. Observamos en esta
condensación una alta significatividad, una búsqueda de la palabra exacta
quitando todas las palabras accesorias hasta llegar a un pulimento casi como en
la labor del poeta. Los capítulos son cortos y es una lectura muy ágil.
Además, en
todo el texto aparecen repeticiones que posibilitan una musicalidad en la
lectura, reafirmar lo dicho y ampliar lo ya nombrado. Algunas de estas
repeticiones se focalizan en situar al lector en el tiempo mediante la alusión
de sucesos contemporáneos y conocidos; otras, sobre su oficio, lo que le dice a
su esposa, el itinerario hacia y desde Japón. En cuanto a esto último, el autor
no se detiene en los obstáculos del viaje, en un detalle que el protagonista
podría haber recordado sino que se resume en un itinerario como cuando alguien
te dice cómo llegar a X lugar. Me pareció interesante este recurso para no desviar
la mirada y aliviar la tensión con descripciones de espacios o detalles de un
viaje que dura meses.
Cruzó la frontera francesa cerca de Metz, atravesó Württemberg y
Baviera, entró en Austria, alcanzó en tren Viena y Budapest para luego
proseguir hasta Kiev. Recorrió a caballo dos mil kilómetros de estepa rusa,
superó los Urales, entró en Siberia, viajó por cuarenta días hasta encontrar el
lago Bajkal, que la gente del lugar llamaba: el mar. Remontó el curso del río
Amur, caboteando la frontera china hasta el océano, y cuando llegó al océano se
detuvo en el puerto de Sabirk por once días, hasta que un barco de
contrabandistas holandeses lo llevó a Cabo Teraya, sobre la costa oeste del
Japón.
Fuente de la imagen: Casa rural puerta de la vera
La mesura quizás es un artilugio
que acompaña a la forma de ser del personaje principal. Incluso se evidencia en
los diálogos, cortos, pulidos, directos.
—¿Cómo es el fin del mundo? —le preguntó Baldabiou.
—Invisible.
La obra me resultó novedosa por
su manera de narrar, quizás hasta volcando una mirada oriental, con su estética
minimalista, con la trayectoria siempre presente de lo silente y la
contemplación. Se opone a la forma occidental de conocer por apoderarse. En el
final, él contempla un lago como acceso a la reflexión de su propia vida, con
una actitud hasta meditativa.
Me gustó muchísimo por la forma
casi poética de narrar y condensar los sucesos sin apelar a descripciones
sofocantes ni a sucesos que desvíen del hilo argumental. En este sentido, pensé
si no es más un cuento que una novela. Las imágenes que se utilizan son muy
líricas y otorgan al relato mucha belleza.
Fue adaptada al cine por François
Girard estrenada en el año 2008. Fue traducida también como “Mensaje de amor”. No la vi aún así que no puedo decir mucho de la película.
MENSAJES ENTRE
LÍNEAS
Seguir los sueños buscando la voz propia.
A veces aquello que se busca en la lejanía está a tu
lado.
La rutina y las costumbres, a veces, nos anestesian.
El pudor puede impedirnos vivir el amor con libertad.
La belleza de los paisajes está en la mirada.
La búsqueda de la libertad se inicia en nuestra actitud
cotidiana.
Para escribir nuestro destino solo bastan dos palabras.
CITAS MARCADAS
Tal vez la vida, a
veces, te cambia de una forma que no hay nada más que decir.
Morir de nostalgia
por algo que no vivirás jamás.
Parecía un catálogo
de huellas de pequeños pájaros, compilado con meticulosa locura. Era
sorprendente pensar que en vez de eso eran signos, es decir, cenizas de una voz
quemada.
Tenía los labios
entreabiertos; parecían la prehistoria de una sonrisa.
Así vio, por
último, de improviso, el cielo sobre el palacio mancharse con el vuelo de
cientos de pájaros, como expulsados fuera de la tierra, pájaros de todo tipo,
estupefactos, huir por todas partes, enloquecidos, cantando y gritando,
pirotécnica explosión de alas y nube de colores disparada en la luz, y de
sonidos, asustados, música en fuga, volando en el cielo.
Al sur, en medio de
los limoneros y los olivos, construyeron una gran jaula. Hecha de hierro y
madera, parecía un bordado suspendido en el aire.
Llegaron del salón
las notas de un piano cansado: disolvían el tiempo, hasta hacerlo casi
irreconocible.
Tenía los ojos
fijos en los labios de Hervé Joncour, como si fueran las últimas líneas de una
carta de adiós.
Me despido acá para quienes no leyeron el libro. Para
quienes sí leyeron quizás les interese leer a continuación sobre algunas
cuestiones de la trama, el final y demás.
Keren Verna
SIGUE SPOILER
SPOILER SPOILER SPOILER
Para quienes ya leyeron el libro, me gustaría explayarme en
otros aspectos como la presencia de la jaula, el cambio que sufre el
protagonista y demás.
Me pareció
interesante la construcción del personaje principal, con su personalidad dócil,
rutinaria, austera, sensible y su vida
sin excesos.
Tenía la inatacable serenidad de los hombres que se sienten en su
lugar.
Como la desesperación era un exceso que no le pertenecía…
El resto de su tiempo lo consumía en una liturgia de hábitos que
conseguían defenderlo de la infelicidad.
Su personalidad se resume en la
imagen de la lluvia dócil, que cae sin más impulso que la distancia, que el
vacío, por la fuerza de gravedad, por una ley foránea que la impulsa a caer,
extranjera en su propio cuerpo cuya volición depende también de una energética
externa.
Iba lloviendo su vida frente a sus ojos, sereno espectáculo.
Era, por otra parte, uno de esos hombres a los que les gusta asistir
su propia vida, considerando impropia cualquier ambición de vivirla.
…dejaba que ese hombre volviera a escribirle ordenadamente su
destino.
El tema de la falta de volición y
la necesidad de un impulso foráneo para actuar o moverse de manifiesta en sus
cambios de profesión y en una frase: “Al escuchar su propia voz decir”. Una voz
que surge de un no pensamiento, no piensa y dice, le sorprende su voz que dice,
como si la voz surgiera de otro.
Nadie parecía verlo, y él no parecía ver nada. Era un hilo de oro que
corría derecho en la trama de un tapete tejido por un loco.
El descubrimiento de la mujer de Hare
Kei, la fascinación y la atracción, será el interruptor en ese estado de
estasis, lejos de su casa, de su barrio tan quieto, conservador y silente. A
partir de sus viajes a Japón se desorganiza su rutina: viaja fuera de época, no
cumple con los plazos, no consigue llegar a tiempo con los huevos que ya larva
mueren, viaja con su esposa por placer y sin calendario, tomar decisiones por
sí mismo. Acontece un cambio en Hervé.
El gusano
de seda con su transformación podría ser una metáfora de la vida del
protagonista. En el último viaje los huevos eclosionan y las larvas mueren, no
logran completar la transformación. Otra comparación es la jaula: vuelven los
pájaros a la jaula por la costumbre o por el temor de la libertad. Él también
volvió a su jaula, a su vida de domesticidad en ese pueblo tranquilo y
constante. Incluso, cuando él comienza a cambiar, en el pueblo hablan mal de
él, inventan sobre su vida. Cuando él vuelve a ser quien era, luego de la
muerte de su mujer, a vivir en su casa, a ir a misa, otra vez hablan bien de
él, recupera la estima social. El señalamiento social es una manera de separar
a quien no cumpla una norma y es una manera de presión para que vuelva a los cauces
considerados normales; es un mecanismo social más de fabricar docilidad y
dominio. Hervé pasa sus últimos veinte años en su casa, contemplando el lago,
en su jaula.
…su vida continuaría así para siempre.
En el
fondo, me resultó un final pesimista pero acorde a la personalidad del
protagonista. Un final bien pensando.
Otro
personaje que acompaña al cambio de Hervé es su esposa, Hélene. Ella lo ama y
comparte su forma de vida. Así como Hervé cambia a partir de sus viajes a
Japón, también ella libera su domesticidad, su docilidad y su mesura pero al
igual que con su esposo, no alcanza para una transformación total.
Nota:
La imagen con la frase fue tomada de Freepik
Me ha encantado! Leí el libro y sentí que me perdía de más cosas que no sabía comprender.
ResponderEliminarGracias. 👏🏾