A pesar de que este mes tengo que cumplir con dos trabajos escritos para
la facultad que me está quemando casi todo mi tiempo de lectura, no quería
dejar de participar en esta iniciativa
Leo autoras para fomentar la lectura de escritoras. Además, comencé a planificar,
o al menos pensar, qué voy a escribir durante el Nanowrimo.
En estos momentos estoy leyendo a PENÉLOPE FITZGERALD.
Esta autora nació en Lincoln (Lincolnshire - Inglaterra) el 17 de
diciembre de 1916. Fue una escritora que se volcó a varios géneros: novela,
ensayo, poesía y biografía. Proviene de una familia de escritores y
trabajadores de la industria editorial: su padre era editor de una revista, su
tío era escritor de novelas negras.
Además de escribir, trabajó para la BBC durante la
Segunda Guerra Mundial, fue docente de arte dramático, fue empleada en una librería.
Se casó con un soldado irlandés, de quien toma el apellido, que
murió de cáncer. Luego
de la guerra, su marido comenzó a beber. Ella cuenta que la primera novela se
la escribió a su marido, para entretenerlo cuando él estaba enfermo de cáncer, ya que ambos compartían el gusto
por la literatura. Pero eso no fue todo, su marido falsificó firmas de unos
cheques, asunto que lo llevó a abandonar su carrera. La pareja pasó a tener
problemas económicos y terminaron viviendo desde un refugio para indigentes
hasta en una embarcación.
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| Lincoln. Inglaterra. (Editadas de GoogleMaps) |
Penélope es un ejemplo
de que cuando uno quiere escribir no importa la edad: su primer libro lo
publicó cuando tenía 59 años, en 1975. En realidad, su carrera de
escritora la inició a los 58 años con una autobiografía de un pintor. Luego de
la muerte de su marido publicó, en 1977, The
Knox Brothers, la biografía de su familia. También publicó un
policial humorístico: The Golden Child.
Algunas de sus novelas están basadas en sucesos de su vida. Forman parte de la primera etapa de su producción artística. Trabajar
en una librería la inspiró para escribir
La librería, publicada en 1978 y finalista del premio Booker. Fue adaptada
al cine en el 2017.

Florence Green vive en
un minúsculo pueblo costero de Suffolk que en 1959 está literalmente apartado
del mundo, y que se caracteriza justamente por «lo que no tiene». Florence
decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así
un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso
tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la
resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero
implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a
contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña
con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la
polémica edición de Olympia Press de Lolita de Nabokov, se desencadena en el pueblo
un terremoto sutil pero devastador.
Gracias a vivir en una embarcación en Battersea, en el Támesis,
escribió A la deriva (Offshore), la
obra que estoy leyendo este mes. Por esta novela ganó el premio Booker en 1979.

Nenna James, una joven
canadiense sin medios para alquilar una vivienda en el Londres de principios de
los 60, vive con sus dos hijas en una barcaza anclada en el Támesis. Ninguna de
las tres «pertenece ni al agua ni a la tierra firme», y comparten su existencia
con unos vecinos que se encuentran, como ellas, a la deriva: Willis, un artista
que intenta vender su decrépita nave a pesar de su pésimo estado; Richard, que
vive a bordo del Lord Jim con su mujer, Laura, aunque ella preferiría mudarse a
otro sitio, o Maurice, que ni siquiera protesta cuando su barcaza empieza a
llenarse de objetos robados. Todos ellos van a contracorriente, en un espacio
en el que podrían primar la sencillez y la libertad de la vida excéntrica, pero
que se ve salpicado por los pequeños reveses cotidianos de cualquier existencia
humana.
Un año más tarde, en 1980, publica una novela sobre su experiencia
trabajando en la BBC: Human voices. En 1982, también
inspirada en su trabajo, docente de la escuela de arte dramático, At
Freddie's.
Luego, a partir de 1986, comenzó a escribir novelas históricas, siendo
la primera de ellas: Inocencia.
La joven Chiara Ridolfi
acaba de salir del colegio inglés en el que ha pasado su infancia. Al llegar a
Florencia, donde viven su padre y su tía, descendientes de una antigua familia
de nobles italianos ahora venida a menos, se enamora perdidamente del doctor
Salvatore Rossi, un hombre recio, hecho a sí mismo y con una inmensa conciencia
de clase. Pero a partir de su primer encuentro, en un concierto para violín de
Brahms, el mundo parece confabularse para que sientan que todo se interpone en
su camino. El carácter de ambos, insegura ella e inflexible él, ayuda a hacer
de su vida algo insoportable. Hasta que alguien decide adoptar una medida
sorprendente y extrema, fruto de una peculiaridad ancestral del temperamento
familiar.
Luego siguió El inicio de la primavera.
Corre el mes de marzo de
1913 y la convulsa ciudad de Moscú se prepara para la llegada de la primavera.
En el ambiente se percibe una transformación dramática, pero en el número 22 de
la calle Lipka, hogar del impresor inglés Frank Reid, ese cambio será aún más
evidente y decisivo. Una noche, tras regresar a su casa, Frank descubre que su
esposa se ha marchado de la ciudad llevándose a sus tres hijos. Pronto
aparecerá en la vida del impresor una mujer sencilla, una especie de dríade por
la que Frank acabará por sentirse hechizado. Y así, acompañado de su contable,
Selwyn Crane, devoto seguidor de Tolstói, y de Volodia, un misterioso
estudiante que irrumpe en la imprenta con extrañas intenciones, Frank tendrá
que dilucidar qué motivos mueven a los demás a comportarse de forma a veces
extraña, a veces irracional.
De 1990 es La puerta de los ángeles.

Fred Fairly, un
brillante joven, tiene ante sí un prometedor futuro como profesor de Ciencias
en Cambridge, siempre y cuando respete una de las normas ancestrales del
college al que pertenece. El St. Angelicus, como el Monte Athos, se caracteriza
por no haber permitido que ninguna mujer traspase sus muros desde hace más de
quinientos años. Por tanto, el matrimonio es algo impensable. Pero parece que
Fred, miembro de la peculiar Sociedad de los Desobedientes, comienza a
revelarse contra la rigidez del mundo que le rodea: empieza por confesar a su
padre que ha perdido la fe y, tras un aparatoso accidente de bicicleta, acaba
por enamorarse de una misteriosa joven con un dudoso pasado. Y es que en
cualquier lugar, hasta en el riguroso St. Angelicus, existe una puerta oculta…
Ángeles y fantasmas. Razón e imaginación. Certeza y casualidad… Cada elemento
se conjuga con su opuesto para hacer de esta novela una lectura apasionante y
adictiva marcada por la búsqueda del amor y por los siempre inesperados
vericuetos del azar.
La última novela de 1995, La flor azul, trata sobre el poeta
Novalis. Tengo muchas ganas de leerla.

Cuando Friedrich von
Hardenberg, quien más tarde tomaría el nombre de Novalis, le habla de la flor
azul a su querida Sophie, una niña de doce años de la que se enamora en un
primer encuentro, lo hace en el tono misterioso, secreto, de quien no ha
descifrado todavía el significado del que será el símbolo del romanticismo
alemán. Fritz es un joven brillante, un genio. Ha estudiado dialéctica y
matemáticas, es amigo del crítico Schlegel, del filósofo Fichte y del gran
Goethe, y ahora ha de aceptar un trabajo que no desea como inspector de minas
de sal. Escribe poesía, ha empezado una novela y, sobre todo, desea ser feliz
junto a su «sabiduría», la joven Sophie, que ha nacido para estar alegre y reír
sin cesar. Ninguno de los dos sabe aún que su búsqueda de la belleza y del
infinito tendrá que enfrentarse a duras pruebas. Una obra exquisita en la que
la pasión del romanticismo se fusiona con la templanza de una escritura
magistral.
Hasta ahora, la novela A la deriva me están gustando mucho.
Espero terminarla esta semana.
Como cierre los animo a participar en la iniciativa como
#LeoAutorasOct
Besos y buenas lecturas.
Fuentes de este artículo.