miércoles, julio 25, 2018

#12 Denominaciones



Autopublica tu novela

Se me ocurrió compartir ciertas cuestiones que se me plantearon estos días a raíz de que estoy escribiendo. Uno de los temas es el nombre a elegir de instituciones o lugares: ¿ficticio o no ficticio?
Ciertos asuntos pueden ser delicados como es el lavado de dinero, la corrupción, la prostitución, la venta de niños o la política en general. Por lo tanto, hay que elegir bien el nombre. Por ejemplo, la novela trata sobre acontecimientos que suceden dentro del Municipio de nuestra ciudad, porque queremos ambientar la novela en el lugar que conocemos, relativos a la corrupción política. Si decidís que sea un partido conocido y del municipio de tu ciudad, habrá algunos que creerán que hablás del político de turno, del intendente, y tomarán la novela como espacio de lucha y visibilidad política: los que apoyan al intendente, te mandarán mails de los más floridos y hasta comenzarán una campaña en tu contra; aquellos que están en contra del intendente, usarán la novela para ir contra el intendente. Eso sí, tanto uno como lo otro te traerá propaganda y aumentará tus ventas, a la par del estrés, tal vez, o de una úlcera. El escándalo vende más que el talento, tantas veces. Pero quizás hasta te comas una denuncia. Fue muy difundido el caso de una diputada argentina que denunció a la autora por lo sucedido en una novela (Chicas muertas de Selva Almada).
Entonces, el nombre de ciudades, calles, instituciones, personajes, deben ser bien pensados, en función de lo que quiero contar.
En la novela que estoy escribiendo aparece un partido político. No es un partido concreto, sino como espacio social donde el personaje asiste junto a otros que se acercan por diversos motivos: abulia, conocer gente, buscar trabajo, llevarse comida, dar un curso, promocionarse. Por lo tanto, decidí inventar uno. Además, la política partidaria es un tema de mucho conflicto en  mi país, ha provocado desde divorcios hasta peleas entre hermanos.

Autopublica tu novela

¿Qué nombre podría ponerle? Hice un análisis de cómo se denominan los partidos políticos en la realidad.
1.Nombres tradicionales
La primera palabra puede ser:
-Partido. “Partido Peronista”, “Partido verde”.
-Liga.
-Nueva o Nuevo. “Nuevo Encuentro”
-Unión. “Unión Cívica Radical”, “Unión Liberal Cubana”.
-Movimiento.
-Alianza. “Alianza Social”.
-Proyecto.  “Proyecto País”.
-Restauración. “Restauración Nacional”.
-Lista. “Lista 71”.
-Comité. “Comité de Organización Política Electoral Independiente”.

Las siguientes palabras a la primera pueden ser elegidas:
-Según los fundadores: “Peronista” por Perón.
-Siglas. “GEN” (Generación para un Encuentro Nacional)
-Según un objetivo. “Victoria” (Partido para la Victoria).
-Según la propuesta política. “Socialista” (Partido Socialista), “comunista” (Partido Comunista). “Humanismo” (Partido Humanista).
-Según el lugar, nombre del país o alusiones a “república”, “Estado”, “nación”, “república”. “Unión por el Perú”,  “Movimiento Popular Dominicano”, “Restauración Nacional”.

2.Nombres no tradicionales.
Nombres más “poéticos” y hasta surrealistas. Partidos que utilizan directamente una consigna que sintetiza los ideales u objetivos políticos y de acción. Por ejemplo: “Primero la gente”, “Recrear para el crecimiento”, “Renovación nacional”, “Convergencia”. Y aunque parezca de novela, en el Reino Unido se creó un partido con el nombre de “Partido oficial del monstruochiflado y delirante”. Otros que podemos nombrar: “Partido Pirata” (Suecia), “Partido Irreverente Surrealista” (España).


Y ahora un poco de estrategia marketinera. Estos nombres deben ser fáciles de recordar, aludir a aspectos positivos como unión, solidaridad. Es más fácil de recordar el “Partido vivan los nabos” que “Unión para la democracia partidaria de la liga marxista y telemundial de la economía subsidiaria”.
Además, hay que pensarlo en función del logo. El de los nabos podría ser un nabo con una sonrisa. El otro, más largo, ya se complica más.

Veamos algunos ejemplos de partidos en obras de ficción.
-Fuego Nórdico en V de Vendetta entraría en la categoría 2 (no tradicionales)
-Partido Exterior en 1984 sería un ejemplo de la categoría 1 (tradicionales) porque une la palabra “partido” con un lugar.

Rabasa en una entrevista cuando habla de su novela La suma de los ceros también cuenta que se planteó ambientarla en México contemporáneo pero decidió que no.

De hecho, al final de la novela alguien dice que, a nivel macro, pareciera que el único acto político relevante es el voto. Nos convertimos en sujetos políticos una vez cada tres años y ya. Y a mí no me parece que sea así. Por eso decidí ubicar la novela en un microcosmos y en un escenario que no fuera tan específico o reconocible localmente. Al principio me pregunté si valía ambientarla en México contemporáneo y usar nombres de partidos políticos reales. Pero me parecía que eso la ataba a ciertas limitaciones. (Fuente)

El periodista y escritor argentino, Jorge Fernandez Díaz, en cambio, explicita que en sus novelas puede adentrarse en el tema de las mafias argentinas, cuando, ciertas cuestiones, no puede tratarlas en el ámbito periodístico. (Fuente)
Otros autores han decidido situar la obra que habla de política en un sitio ficcional. Por ejemplo, la República de Santamora en  El Candidato de Jorge Bucay.

Es necesario recordar que siempre lo que se escribe en una novela es ficción, o debiera serlo. Por lo tanto, nombre “real” o no, siempre es un invento. Cada uno decidirá, según lo que quiere contar, las denominaciones preferibles. No es lo mismo que lo diga un escritor ya reconocido y multipremiado a un autopublicado. El primero, ya reconocido, lo que haga y diga está investido de autoridad.
Además, este método de analizar las denominaciones es válido para crear un nombre de ciudad o de institución de otro tipo. 

¿Y ustedes, cómo eligen los nombres?


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