domingo, octubre 01, 2017

Baal Babilonia - F. Arrabal (Mi lectura)

  
Baal Babilonia

La novela Baal Babilonia (1977) de Fernando Arrabal, editada por Cupsa Editorial, narra una serie de memorias de inspiración autobiográficas. Sin un orden temporal, tal cual uno articula los recuerdos, de un capítulo corto a otro, nos metemos en la infancia y los traumas del protagonista. La lectura se presenta como un diálogo íntimo entre él y su madre alrededor de un suceso que marcó a la familia: la ideología del padre en contraposición al régimen de Franco. Este suceso me permitió contextualizar la época entre fines de la década del 30 y el 40, en España.
            En la novela se menciona a Melilla, norte de África (antiguo Marruecos español), Villa Ramiro, donde se muda cuando cumple 3 años. También al Estrecho de Gibraltar y a Madrid, donde reside a partir de los 8 años.






Como eje que articula toda la obra está la mirada omnipresente de Dios a través de los ritos y culto del catolicismo, desde la flagelación, las peregrinaciones y los rezos cotidianos. El castigo, tanto civil, presente en los fusilamientos, como religiosos, penitencias y encierros, también conducen al protagonista a construirse en el antagonismo de la rebelión o la docilidad, aceptar el mandato materno o seguir los pasos del padre. Incluso del castigo aparece en el título: Baal Babilonia refiere al castigo de Baal en ese lugar, lo dice la misma madre.
           

La lectura es ágil y amena, aunque no es una novela típica ordenada en una trama accesible. Creo que este es el motivo porque algunos lectores no comprendieron de qué iba la novela. En mi caso, la entendí como una narración que copia la manera en que se nos presentan los recuerdos, como un aluvión de fragmentos con unos pocos hilos que los atan. El autor salta del recuerdo del rezo del rosario a la Virgen, a la voz de la madre, la muerte de la abuela, un castillo, la pipa del padre, los toros. Ya entrada en la lectura, descubrimos el motivo que disparó esas memorias.
            Está narrada desde la óptica de un niño, pero sin caer en una mirada ingenua.
             

Me lo explicaste todo muy bien, mamá, y yo te dije, mamá, que sí. Me dijiste, mamá, que el uniforme es muy bonito, mamá, y que las chicas se enamoran siempre de los cadetes, mamá, y que sería el honor de la familia, mamá. Yo, mamá, te dije que sí, mamá. Y tú, mamá, me besaste.


            Recomiendo la lectura del prólogo de A. Berenguer luego que se termina de leer la obra ya que explica aspectos que son interesantes para completar nuestra experiencia como lectores, pero no sin haber iniciado la lectura. Por ejemplo, pude ubicar la novela en la corriente conocida como “pánica”, no de pánico, como me pareció entender al comienzo, sino de Pan, la deidad griega, dios de la fertilidad y la sexualidad del varón, venerado por los pastores. Esta corriente pánica fue fundada por Arrabal junto a Alejandro Jodorowsky y Roland Topor. El texto de Berenguer nos ayuda entender la novela en este contexto.

Para entender la novela, es recomendable leer sobre la vida del autor. Fernando Arrabal nació en Melilla. Es hijo de un oficial del ejército. En esa misma ciudad, su padre fue arrestado por temas políticos y luego trasladado a otras ciudades hasta terminar preso en Burgos. Fernando se muda a la ciudad de sus abuelos, Ciudad Rodrigo, que en la novela es mencionada como Villa Ramiro, sitio del cual conserva muchos recuerdos. Quizás la Puerta del Sol que menciona en Villa Ramiro sea la Puerta del Conde de Ciudad Rodrigo. Me enamoré de esta ciudad a través de la vista de Street View, tan histórica y con tantas construcciones antiguas.

 
Ciudad Rodrigo
Palacio de la Marquesa de Cartago (editada de Street View Google)

Ciudad Rodrigo
Plaza Mayor (editada de StreetView Google)

Ciudad Rodrigo
Puerta del Conde en Ciudad Rodrigo (editada de Street View Google)


Como otras obras del autor, primero surgieron como novela y luego la llevó al cine. Escribió Baal Babilonia entre 1951 a 1958. Bajo el nombre Viva la muerte Fernando Arrabal la dirigió en el en el año 1971. Esta novela es la primera del autor y me quedé con ganas de leer más de él.






Disfruté del estilo de escritura, directo y sin metáforas. Avanzando, a veces, con repeticiones que le otorgan musicalidad al texto y, además, nos habla de las obsesiones o recuerdos que golpean todo el tiempo en nuestra memoria, como golpes de olas o de martillos.


Cuando ya no quedaban amapolas, no podía recogerlas de los campos. No podía recogerlas y formar con ellas un ramillete. Cuando ya no había más amapolas en los campos de Villa Ramiro, no podía reunir unas cuantas en un ramillete. Un ramillete de amapolas al que unía un poco de verde para que hiciera más bonito. Pero en invierno ya no había amapolas en los campos de Villa Ramiro. Ya no había amapolas rojas sobre los campos amarillos de trigo o sobre las praderas verdes de hierba.

Besos y buenas lecturas!!

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