domingo, agosto 13, 2017

Te quiero de Zooey (Mi lectura)

Te quiero de J P Zooey

Tenía muchas ganas de leer esta novela para acercarme a otro tipo de escritura, la llamada Alt lit (literatura alternativa). Igual, no soy de guiarme por los rótulos y menos por las puntuaciones ajenas, si hiciera esto último, quizás no me hubiera animado a leer esta novela o la hubiera dejado como opción 300 en mi lista interminable de pendientes de lectura.
            Gracias a que me prestaron el libro, pude leerlo en un día, ya que es una novela corta que me atrapó desde la primera página y no podía dejarla.
            Admiro la imaginación desbordante del autor que nos sumerge en los habitantes de la  Buenos Aires tan de hoy, mitad metidos en la realidad plana de instagram, mitad hablando con sus amigos del “face”. No pude evitar sentirme identificada.


Te quiero / J. P. Zooey / 2016 / Editorial Sigilo / Buenos Aires / 128 páginas

Buenos Aires, hoy. Bonnie estudia Diseño de Indumentaria y trabaja en un lavadero. Clyde es becario y escritor. Se conocieron por chat, un tiempo antes de que comenzara esta novela, pero la primera cita es en una pizzería de Palermo. Son tal para cual: mientras para ella la realidad nunca está a la altura de sus fantasías, él sueña con escribir un cuento sobre realidad aumentada. Viven solos, están hiperconectados y parecen tan dispuestos a enamorarse como asustados de su propia fragilidad.Te quiero narra las aventuras amorosas y delictivas de Bonnie y Clyde, una pareja de jóvenes capaces de enternecer al lector en un momento y de exasperarlo al siguiente. Fascinado con sus criaturas, J. P. Zooey sigue de cerca sus vidas, sus impulsos, sus disparates, y los pone a dar vueltas por una ciudad que acaso se parezca demasiado a sus paisajes mentales como para tolerarla.Lúcido, sentimental, gracioso pero nunca cínico, J. P. Zooey sorprende una vez más con una novela vertiginosa e hipnótica que se disfraza de comedia romántica para contar las perplejidades de una generación y los modos en que gozan y padecen la intimidad, la tecnología, la política, el consumo, la relación con los otros y consigo mismos.



MI LECTURA


Te quiero de J P Zooey
Editada de Etsy

En las primeras páginas creí que la novela trataba sobre reescribir la historia de un clásico, Bonnie y Clyde, pero en otro tiempo y lugar, como es común con los personajes de cómic, tipo de apuesta que ya leí en Kryptonita. Luego, a medida que llegaba hacia la mitad de la novela, no podía dejar de pensar en las críticas negativas que recibió en Goodreads, por ejemplo, para terminar creyendo que, o bien entendieron la novela de otra manera, o bien yo no la estaba comprendiendo. Fue como si estuviera ante otra obra. Ya el autor dice en una entrevista que existen muchos caminos de lectura que dependen del lector.


La novela arranca con los personajes principales: Bonnie y Clyde, una pareja de jóvenes porteños que discuten sobre las pizzas y otras banalidades contemporáneas como hacer un arma de muzarrella, esas charlas sin sentido que uno tiene con sus amigos en un cafecito de Buenos Aires cuando pasás de la queja a decir “cualquier huevo” y a reírte de las pavadas que leíste por las redes. Lo que llamo el pensamiento “mémico”.
            Me interesó la forma de narrar desde la tercera persona, sin diálogos, pero apelando al discurso de “él dijo”, “ella dijo”. Lo que expresaban era delirante y excéntrico, lo cual me atraía aún más.
Clyde es un escritor apolítico becado por el Estado para escribir cuentos; vive solo en Villa Crespo, Buenos Aires. Su novia, Bonnie, trabaja en un Laverrap (lavadero automático de ropa) y estudia diseño de indumentaria en la Universidad de Buenos Aires. Hablan a diario por chat, recorren Buenos Aires, planean robos, inventan actividades fuera de lo común y se encuentran en sus departamentos, manteniendo un tiro y afloje, una distancia dada por el espacio de verse y despedirse, y por la duda continua de Clyde al estilo “me quiere o no”, “se aburre conmigo o no”.  
            Ellos son los nuevos habitantes de una ciudad cada vez menos real y más virtual. Son hipsters, veganos, pesimistas, fabularios, urbanos, nostálgicos de la Naturaleza y amantes de naturalezas muertas, ateos, pendularios, irónicos, livianos, muy livianos, etéreos, inconmovibles ante ciertos sufrimientos humanos e hipersensibles ante el sufrimiento expuesto en la virtualidad sobre seres no humanos, por lo tanto, paradójicos. En la novela aparece un contrapunto entre ella y él, lo que dice uno impacta en lo que dice el otro, se anulan o se amplifican, pero no pasan desapercibidos entre sí.


Te quiero de J P Zooey
Editada de tatubaby Instagram


Otra cuestión que me llegaba a la mente, en tanto avanzaba en la lectura, era la frase “el mal de la banalidad”, la inversión del concepto ya célebre de Arendt: “la banalidad del mal”. El mal de la banalidad aparece en el libro de Marie Moutier sobre cartas que los soldados alemanes enviaban a sus seres queridos durante la Segunda Guerra Mundial. En esas cartas, en medio de un campo de concentración, los soldados se preocupan por la comida o por comprar una baratija. Entonces, la autora concluye sobre el mal que nos hace la banalidad que nos excluye como actores de las tragedias, como partícipes y constructores de las mismas. En este sentido, la novela muestra la banalidad contemporánea de dos personas enfrascadas en conseguir que una berenjena se parezca a una persona, construir un arma a partir de un queso, de ponerse una careta de gato, de hacer una muralla de rasti. Hasta la escritura se torna una actividad banal, un espacio de escapismo. En este sentido, Clyde es un escritor que busca su historia, que no está seguro de sí mismo y debe preguntar a los demás: a su hermano, a su director de beca y a su novia.
Este cuento que desea escribir permanece inconcluso y se reescribe a la par que avanza la historia y que se presentan indicios de esa otra temática subyacente.  El cuento de Clyde trata sobre un hombre que habita en una ciudad del futuro y se ofrece para trabajar en una experiencia de vivir conectado a una tecnología que le permite mezclar personas y escenas reales con la de una realidad virtual (Google Glass). De esta manera, la novela es como una mamushka, una narración con una narración dentro, con otra narración.
            Algunos aspectos positivos:
►Forma de narrar las relaciones sexuales. Cortas, casi elididas y sin clichés. Se agradece muchísimo ya que parece que lo posmo va de la mano del sexo gore.
Recorrido por las calles de Buenos Aires de manera que se puede seguir el itinerario, adentrarse en las costumbres y ritos de otra ciudad. Quizás esto se lo menos delirante o imaginario, este anclaje en lo geográfico es real. Recordé el auge de los estudios urbanos en ciencias sociales sobre el tránsito y el viaje, toda esa vida que discurre arriba de un transporte público. Ese espacio no había sido foco de estudio.

Cuando llegué a la mitad de la novela, era yo quien dudaba. Seguía guiándome, mal lo mío, por las críticas leídas sobre de qué trataba. Pero se me aparecía otra novela, otro tema, y me decía: “La novela está genial”. Y comencé a buscar indicios de ese otro tema que aparece y que, según mi lectura, brinda un giro total a la historia y transforma esa novela postmoderna y “que no va a ningún lado” en una novela genial. Y lo tengo que decir, así que lo que sigue luego de la conclusión es un terrible spoiler.


CONCLUSIÓN
Una novela que será en unos años un documento sobre el vivir o el sobrevivir en una ciudad hiperpoblada de seres desolados. Ya estoy buscando para comprarme Electrocutados, ya que me encantó la forma de escribir de Zooey.
Te quiero es una novela para adentrarse en la construcción de la subjetividad contemporánea en una gran ciudad donde los seres viven entre dos realidades, la imaginada en las redes sociales y la real, pero desean vivir en la primera. Algún día esa realidad imaginada se volverá tan insoportable como la concreta y geográfica, no digo real porque la virtual también es real, y ellos deberán inventar una tercera o volver a reconstruir la geográfica.

Besos y buenas lecturas!
Para quienes deseen leer más, sigo con el
SPOILERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR

Te quiero de J P Zooey

Como dije antes, a mitad de la novela comencé a leer ciertos indicios sobre el estado mental del protagonista, Clyde. Aparecen situaciones de desgranamiento de la realidad, situaciones que se repiten, lo que antes era excentricidad de un personaje (Moe! Vestido con disfraces) se tornan indicios de la psicosis del protagonista. Ahí la historia se me transformó de una novela posmoderna al drama de un hombre que sufre una patología en una sociedad que, como el espejo de su mente, también se construye como patológica. Quizás mi lectura fue posible debido a que he conocido a “psicóticos” temiendo ser yo la que le hace decir a la novela lo que no dice. Ahora, yo también dudo. ¿Soy el reflejo del protagonista?
            La novela está narrada en tercera persona, pero el narrador está dentro de la cabeza de Clyde. No sabe qué siente o piensa Bonnie, por ejemplo. Seguimos la mente de Clyde y vemos lo que él ve. Luego, a pesar de ser una ciudad hiperpoblada, los demás no existen o son transeúntes, muñecos que se mueven en el telón de fondo, como me imagino yo la realidad, ese telón que incluye los sucesos que no podemos manipular. Los demás son “gente” que no registra en particularidades, no los describe, sino que pasan, están ahí. A nivel intermedio existe ese hombre que lo persigue y que transita toda la novela como un anónimo vestido de pañuelo árabe.
Los personajes poseen elementos del protagonista:
Bonnie es idéntica a él. Es tan excéntrica (¿sicótica?) como él, delirante, fuera de lo común. Ambos planean robos, al fin y al cabo son Bonnie and Clyde, hacen el amor, recorren las calles y planifican actividades y salidas. Pero ¿ella es real?
            Su hermano, Gordo Marxxx (nombre híbrido entre Groucho Marx y xxx del porno),  vive eternamente en una librería. Ni bien Clyde llega, su hermano corta una comunicación donde habla con alguien sobre comida. Se repite la misma escena cada vez que él llega. Con su hermano discute sobre literatura y las ideas para su cuento. Pero ¿su hermano es real?
            Clyde visita a su director de beca quien lo recibe disfrazado. Él se llama Moe! (¿Dueño de la taberna de The Simpsons?). Clyde lo visita para informarle sobre el cuento, el desarrollo de las ideas: desde la realidad aumentada, virtual, hasta sobre un hombre sicótico que es contratado porque su imaginación fuera de lo común ayuda al aporte de imágenes para ese emprendimiento tecnológico.
            En una de estas visitas es cuando aparece, ya totalmente explícito, que ellos no son reales. Primero, Moe! le dice que quizás en el futuro las personas no quieran hablar con quien no existe sino con alguien real. El tema de la novela entonces pasa de unos jóvenes rebeldes y enamorados, a la patología de un hombre sicótico, conectado a un mundo virtual que genera una especie de psicosis social, si vale el concepto, con toda esa gente imaginada y virtual que cree real, que se hunde en otro mundo confunso, de límites movibles y transitorios. Él ya no sabe si lo que ve es la realidad concreta y geográfica, la realidad virtual o su patología. Esta idea podría leerse dentro del proceso de medicalización de la vida, del auge de la ciencia médica en crear patologías y seres “patológicos” que se presentan como “soy bipolar”, “soy border”, y la nueva, “soy asperger”. Entendida así, la novela es genial, como me decía a medida que me acercaba al último tramo.
            Moe! ya le dice en la última visita que “la novia de Clyde, su hermano y hasta Moe! podrían ser inexistentes del jugador de Clyde”. No dice “la novia de Walt” (creo que el personaje del cuento de Clyde se llamaba así), dice “de Clyde”. Pero un escritor o literato no confundiría nunca un personaje con el autor. Moe!, una creación de él, se lo dice a sí mismo. Clyde entiende que forma parte de la psicosis. Incluso, se lo repite cuando sale de esta visita: “Tal vez todos sus seres queridos eran inexistentes”, “Debo tener una gran fuerza interior para estar soportando todo esto”.

Otros indicios sobre esta idea de la psicosis del protagonista:
Toma pastillas de manera constante.
Sangra su oído. El sangrado aparece en el “brote sicótico”. Incluso, no le encuentran enfermedad cuando visita al médico y es sometido a estudios. Bonnie, su otro yo, lo impulsa a ir al médico; le recuerda que debe asistir.
Cuando conocí a un “sicótico”, él decía que sus manos eran enormes porque se le habían inflado. La familia sabía que él comenzaba con una crisis cuando hablaba de sus manos que eran “manotas” y que ahora no podía comer. Además, entre los personajes de su imaginación y creados por su “patología”, apareció una vez un hombre misterioso que él no sabía quien era pero que solicitaba que lo sacaran de la casa porque era un extraño y no entendía por qué los demás no lo echaban. Terrible el sufrimiento de vivir en otra realidad. Este hombre anónimo, en el caso de la novela, es el misterioso del pañuelo árabe, que Clyde no sabe quién es pero que aparece y desaparece.
Otra persona “psicótica” una vez dijo que no podía dormir porque un “verdulero y su esposa duermen en mi cama y les digo que se vayan pero ellos no se van”. Esta persona pasó días sin dormir porque su casa “estaba tomada o invadida por extraños”.
Algunos lectores criticaron que el protagonista enumerase marcas de productos, ejemplo, Coca cola, Palmolive. A mí no me molestó sino que lo interpreté como una estrategia de Clyde para conectar con la realidad. En terapia suelen ofrecer este tipo de estrategias para que la persona se ancle en la realidad, se tranquilicen y se concentren; estos son ejercicios terapéuticos de enumerar o nombrar o recordar sucesos o cosas.


Entonces, lo digo acá por el spoiler, la novela trata sobre la mente de un sicótico en una sociedad patologizada que vive en un mundo donde la fantasía y la realidad se confunden y se construyen mutuamente. La novela, según mi lectura, expone sobre la mente de un hombre enfermo que se adentra cada vez más en su psicosis. No recuerdo dónde leí que decía que nuestra sociedad es una sociedad esquizofrénica habitada por esquizofrénicos.
            Clyde no es un becario, quizás no es ni escritor sino que el cuento de ese personaje al que se le mezclan la realidad, la fantasía y la patología es él mismo. Es un cuento que se cuenta a sí mismo para entenderse. No trabaja, sino que vive de lo que puede robar. Por eso dice que “tenía mucho dinero”. Difícilmente un becario del Estado al que le pagan para escribir tenga mucho dinero de manera constante.

Para finalizar, más allá del drama del personaje central, quizás el escritor que inventa mundos que termina sintiéndolos hasta reales, ¿no es también un poco sicótico?





4 comentarios:

  1. Buena!
    La verdad es que no tiene mala pinta pero dudo mucho que lo lea por el momento
    Gracias por la reseña
    🍂Te espero por el rincón de mis lecturas, un besote

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    Respuestas
    1. Hola!
      Este es uno de los libros que algunos aman y otros no. Creo que me inspiró a leerlo el hecho que algunos dijeran que no les había gustado. Nos leemos. Besos!

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  2. Holaaa
    No lo conocía pero has conseguido que me pique la curiosidad y por ello me lo llevo apuntado, creo que puedo disfrutarlo mucho
    un besazo y muchas gracias por tu reseña ^^

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    Respuestas
    1. Hola!!
      De nada y espero te guste y nos comentas. Besos!!!

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