lunes, agosto 20, 2018

Solenoide - Cartarescu (Mi lectura)



HISTORIA DE UNAS ANOMALÍAS 


¿Por dónde comenzar a contar sobre Solenoide de Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956) sin adelantar mucho de la trama? La novela es monumental y tengo tanto registrado en mi cuaderno de lecturas que no sé por dónde iniciar. Comenzaré por el autor.
Hay un hype con este autor rumano. Cuando decís que estás leyendo a Cartarescu caen lluvias de likes. Leés que es una genialidad, que merece un gran premio. Ni bien llegó a mi país, compré la novela porque había leído la muestra del capítulo que comparte la editorial y me había convencido. 
Al comienzo de la lectura me atrajo su manera de escribir; luego, fue la temática. Después, ya no me pude despegarme aunque me costaba seguirlo porque leer era hundirse en un foso sin aire. Algo misterioso sucede en esa Bucarest pero no podés darte cuenta. Hay algo raro, pero que no termina de aparecer.
La historia de Solenoide está ambientada en la época del comunismo rumano y trata sobre un profesor, un escritor frustrado y de existencia rutinaria y gris, que va de la escuela a su casa, a su casa en forma de barco, una casa infinita. Pero no vive anestesiado sino que es un gran observador. Entre su ida a la escuela o su discurrir entre los pasillos de su casa con sus cientos de habitaciones él recuerda su infancia. Poco a poco aparecen sucesos extraños que él llama sus anomalías. Y la novela es la historia de estas anomalías que el protagonista nos cuenta.  En esos sucesos extraños, se vislumbra un orden y un caos, una vida concreta y una vida imaginada. Es fantasía y realidad. Es todo al mismo tiempo.
Me gustó la forma en que nos mete en la atmósfera tenebrosa a partir de la descripción de Bucarest como una ruina, como una ciudad gris y triste.

Había comprendido ya, a los diecinueve años, cuando lo había leído todo, que Bucarest no era como otras ciudades que se habían desarrollado a lo largo del tiempo sustituyendo las chabolas y los depósitos por grandes edificios, reemplazando los tranvías tirados por caballos por tranvías eléctricos. Bucarest había aparecido de repente, ya en ruinas, derruida, con el revoque desconchado y las narices de las gorgonas de estuco rotas, con los cables eléctricos suspendidos sobre las calles formando manojos melancólicos, con una arquitectura industrial fabulosamente variada. Habían pretendido proyectar desde el principio una ciudad más humana y más emocionante que una Brasilia de hormigón y cristal. El arquitecto genial había proyectado calles sinuosas, canales hundidos, palacetes torcidos invadidos por la maleza, casas con fachadas completamente desmoronadas, escuelas impracticables, centros comerciales de siete pisos, esbeltos y espectrales. Y, sobre todo, Bucarest había sido proyectada como un gran museo al aire libre, el museo de la melancolía y de la ruina de todas las cosas.


Cuando narra sobre el sistema educativo, me parecía estar observando la misma escuela hoy, un sistema que se sustenta en el premio y el castigo. Terrible cuando cuenta cómo el sistema comunista hacía escupir a los niños como técnica de inflar de odio hacia un enemigo, en ese caso es contra la Virgen y el Niño Jesús. Lo mismo he visto en mi país, también llevado a cabo por un partido político, hace unos cinco años atrás. Ya no era la Virgen, eran otros que estaban en contra del partido. Parece que la práctica del escupitajo para sembrar odio es efectiva.
 
Mircea Cartarescu (fuente de la imagen)

En la obra abundan los guiños hacia Kafka, Borges, Cortázar. Es más, cuando leía me decía “esto es Borges”. Sentía, por momentos, que estaba ante una nueva obra de Borges con sus disquisiciones sobre temas filosóficos y artilugios. En relación a esto, me encantaron las páginas donde cuenta sobre el cubo de Rubik o sobre personalidades, con una mezcla de ficción y ensayo.
La novela está escrita en primera persona y no solo se adentra en la psicología del personaje sino también en la transformación del cuerpo, en cómo el sistema lo desarma y arma para encajar una anatomía acorde a sus necesidades. Sobre el cuerpo recae la disciplina; es analizado por los médicos, educado en las escuelas, vestido y bañado por la familia. Contra el cuerpo: dietas, mediciones, vacunas, controles, análisis. Todo un sistema de estudio y control de los cuerpos. Es una lectura interesante para cruzar con el tema del disciplinamiento, el castigo, la sociedad de control desde Foucault y Deleuze. En la novela, estos cuerpos son los cuerpos del partido, para el partido.
Ya dije que los sucesos acontecen en el marco del sistema comunista rumano de gobierno que rigió desde 1947 hasta 1989. No pude evitar leer la novela como crítica contra la masificación, la imposición de una única manera de pensar y de ser.  Y el miedo presente. Miedo a la muerte, miedo a la noche,  miedo a los hospitales. Podemos mencionar, como ejemplo de la novela, los pasajes sobre el sanatorio para niños enfermos durante el comunismo. Además, se mencionan periódicos y cómo el partido usa a los jóvenes a través de distintas estrategias y organizaciones, desde espías (Unión de la juventud comunista) hasta recolectores de materias primas. Inclusive encontré nombres de militantes del partido que aparecen como personajes.

Niños en la época del comunismo rumano (Fuente de la imagen)


Sobre los niños, ahora centrándonos en la realidad, se han investigado la muerte de discapacitados durante el comunismo entre 1966 y 1989. Estos niños estaban bajo la guarda del estado en hospitales. Se calculan que las víctimas podrían ser más de 10.000. Se los clasificaba en recuperables y no recuperables. A los últimos se los medicaba de más, se los sometía a torturas, como bañarse con agua helada. Es decir, se los maltrataba hasta la muerte porque un enfermo crónico o un “retrasado” no era útil para el régimen.

...a los niños que querían ir al servicio durante la comida los obligaban a hacer sus necesidades a la vista de todos en una esquina del comedor utilizando su propio plato como recipiente.  (Fuente)

Justamente, el personaje principal de Solenoide recuerda que, cuando tendría unos diez años, fue internado en uno de estos hospitales. El autor narra sobre la fuerte medicalización y los continuos maltratos en una de estas clínicas (¿clínicas?). Es más, hoy día en mi país podemos comparar estas “clínicas” con los geriátricos donde se bañan a los ancianos con agua helada en el invierno. Cuando ellos hablan, el personal dice que “chochean”, es decir, que sufren de demencia senil y que el baño con agua helada no es cierto. Muchos de los ancianos mueren de neumonía.  No podía dejar de mencionarlo.

Fotografía perteneciente a  Andrei Pandele

La verdad que no sabía mucho sobre Rumania. En mi búsqueda llegué a las fotografías de Andrei Pandele quien retrató la era de Ceaușescu de 1970 a 1980. Dice que comenzó a tomar fotografías cuando Ceausescu mandó a demoler iglesias y otros edificios, lo hizo para guardar en la memoria la Bucarest que él amaba. 
Sobre la vida en esa época un testigo dice:

Durante la dictadura comunista de Nicolae Ceaucescu (1918-1989), sobre todo en la última etapa, la escasez era tal que las tiendas --todas propiedad del estado— no tenían qué vender; en sus estantes vacíos solo había polvo. Tampoco estaba bien visto ‘pasear’ a horas tardías –de hecho no existían apenas farolas que lo permitieran-- y, oficialmente, no había personas sin techo, cualquiera en situación de desempleo o que hiciera amago de vivir en la calle (se ‘asignaba’ casas a las familias) era automáticamente trasladado a uno de los puestos asignados por el régimen: una mina, una fábrica… (Fuente)

La gente estaba exhausta. Llevaban meses, años, sometidos a un férreo racionamiento de los alimentos, de medicamentos, de la electricidad y hasta del agua. Mientras, veían al dictador y a su esposa vestidos con abrigos de piel y sin ningún síntoma de estar pasando hambre”, apunta Lazarescu. Cada rumano podía disponer al mes de medio kilo de carne, cinco huevos, un litro de aceite y medio kilo de azúcar. Un racionamiento feroz que hizo florecer un mercado negro donde los precios eran abismales. “Para poder sobrevivir muchos de nosotros trabajábamos en dos sitios, el oficial, que teníamos asignado, y en aquello que encontrábamos: remendando zapatos, por poner un ejemplo” (Fuente)

Volviendo a Solenoide, esta obra también puede leerse una crítica hacia la literatura y hacia los críticos literarios. En varios pasajes, a través de la crítica que el personaje recibió sobre su poema, motivo por el cual dejó de escribir, se muestra el lado feroz de la crítica en los talleres o de profesores o personalidades de las letras.

A partir de menciones de personajes, de sucesos, es posible buscarlos y continuar con la lectura: desde cubos de Rubik, embalsamadores, gitanos, grandes matemáticos o sueños, la lectura se torna lectura de otra lectura de otra lectura, como mamushkas. Incluso la novela es un manuscrito del profesor que cuenta sobre su vida y que menciona otras obras: una obra dentro de una obra de otra obra.
Sobre su estilo de escritura lo encontré precioso: la forma de describir, las comparaciones y las imágenes de mucha belleza. Como ejemplo:

En casa me esperaban mis padres, y a esto se reducía mi vida. Los dejaba delante del televisor y me iba a mi habitación, que daba a la calle Ştefan cel Mare. Me acurrucaba en la cama y deseaba la muerte con tanta intensidad que sentía que al menos algunas de mis vértebras estaban de acuerdo. Mi cama se convertía entonces en un yacimiento arqueológico en el que, amarillos y porosos, en la posición imposible de un ser aplastado, yacían los huesos de un animal desaparecido.

Como puntos negativos tengo que mencionar cierta repetición de escenas. Por ejemplo, las veces que narran su visita a un hospital. Es cierto que demarcan las obsesiones del protagonista, pero siendo una novela tan larga, creo que se me hizo demasiado recurrente. Quizás provenga de la forma de escritura del autor. Escribe a mano, sin corregir, sin releer lo que escribe. Un caso excepcional. 



CONCLUSIÓN

Es un libro imprescindible para quienes quieren ser escritores. Es una historia que no me voy a olvidar nunca.  Permite recordar o actualizar sucesos tristes, como la matanza de niños, incluso cuando nunca aprendemos del pasado. También es una experiencia lectora  sobre una manera de contar la vida de una persona alejado de los tópicos.Una vida entre la tortura y la curiosidad, el miedo, la supervivencia y el agotamiento. 

viernes, julio 27, 2018

Un día perfecto - R. Rabanal (Mi lectura)


Rodolfo Rabanal


En mis últimas vacaciones me compré Un día perfecto de Rodolfo Rabanal porque me llamó la atención la portada. No puedo resistirme al mar. Además, al ser una road story me terminó de convencer. Por entonces, había estado buscando novelas con esta temática, y leer “road story” me pareció una sincronicidad, esos sucesos que te acontecen en el momento justo.
Rodolfo Rabanal es un escritor y periodista argentino nacido en 1940. En 1979 recibió la beca Fulbright y en 1980 la Guggenheim. Su primera novela, El apartado, fue publicada en 1975.
Un día perfecto fue publicada en 1978 y sucede en Argentina, por lo tanto hay que contextualizar la obra en la época de la dictadura militar. Dijo el autor en un artículo:

Empecé a trabajar en Un día perfecto a principios de agosto de 1977 para terminarlo ese mismo año poco antes de Navidad. Trabajé en dos tramos, el primero fue un torrente casi ininterrumpido, más o menos hasta mediados de octubre, y el segundo resultó más lento y más concentrado. Con el maxilar inferior izquierdo afectado por una operación dental no supe, en algún momento, si el dolor era, razonablemente, ajeno a la escritura o era ésta la que lo incrementaba, pero hoy tiendo a creer que ambos motivos debieron complotarse en una tarea unívoca porque ni bien puse fin al trabajo se esfumó también el dolor. La escritura, yo diría, cicatrizó la herida.

Pero escribir esta novela significó para mí un refugio y una salida y también, tal vez, la enseñanza difusa de que unas malas condiciones pueden, sin embargo, no ser todavía las peores, si al menos podemos escribir. (Fuente) 

La novela trata sobre un viaje, que parece más un derrotero errático, por sitios cercanos al mar. Un viaje de un exiliado (un sin techo o vagabundo) extranjero y una artista argentina de clase media en búsqueda de la inspiración para su arte cuyos materiales son los desechos y la basura. Ella es una de esas jóvenes de clase media o clase alta que estudia en la universidad sobre el mundo pero que no conocía el mundo. Y decide verlo por sí misma. Es un viaje para su curiosidad. Pero con la certeza de que le espera una cama mullida y una cena calentita en su casa cómoda. Para ella, el viaje junto a un vagabundo es un ejercicio rusoniano, una forma de experimental el buen salvaje. Paradójicamente, Mantua parece tener una “cultura” más cercana a lo que señalamos de clase alta. Y dice sobre Cecilia:

Su cultura es la del jucker-box, Góngora en cassettes con acompañamiento de guitarra.


Al comienzo, ellos se nos presentan sin pasado, y parece también, que sin futuro. Están juntos porque lo están sin demasiadas pretensiones. Se acompañan, están uno al lado del otro, duermen juntos. No son pareja. No son extraños. Comparten el viaje.

Éramos una sociedad democrática donde sólo se deseaba hacer lo que se debía hacer. Libre, y sin libertad ninguna.

La novela tiene un excelente comienzo: “Ahora vas a contarme todo”. Y la que cuenta es primero ella, Cecilia. Se explaya sobre un suceso y luego sobre su relación con Mantua. Luego, capítulos más adelantes, es él quien narra su historia, apenas fragmentos breves, pero sobre todo, lo que siente por Cecilia.

Rodolfo Rabanal

Lo que me ha gustado de la novela son esos fragmentos poéticos, sobre todo cuando Mantua toma la palabra. Me recordó a esa película de él dice y ella dice. Es un personaje que me fascinó, muy misterioso, libre, algo amnésico, que observa a la sociedad desde la lejanía de su doble rol de foráneo: sin hogar y extranjero. Y él solo tiene su cuerpo, sus pocos recuerdos, el camino, sus pies y, ahora, a Cecilia.
Mantua según Cecilia:

Él no era un galán. Ni siquiera era joven, no parecía haberlo sido nunca, nunca, como si jamás hubiera nacido desarrollándose progresivamente hasta la muerte, eso quiero decir. Parece imposible, pero él era uno de esos que no nacen, que no nacieron, que no mueren, que son siempre lo que son, congelados en su edad, en una cierta edad. Hubiera podido vivir en cualquier otro siglo anterior, tenía carácter de antigüedad, pero también hubiera podido ser actual, lo era.

Cecilia según Mantua:

En fin, tiene algunas ideas, pero creo que está hinchada de innecesaria cultura; eso creo. Se embarazan de información, engendran parásitos. Ansiedad y angustia.

No es una historia de amor convencional. Esto me ha gustado mucho. Nada de cuerpos esculturales y bronceados, perfectos. Es un amor real, creíble. Y podemos comprender a cada uno a través del contraste: extranjero / argentina, clase baja / clase alta, etc.

Rodolfo Rabanal


Es interesante lo que dice el autor sobre cómo se leyó la novela en distintos lugares, citando la misma entrevista que ya cité. En Argentina se leyó como una historia de amor cruel en un paraje desolado. En otros sitios, como una novela alegre, una road movie versión novela.
También disfruté de su forma de escritura, con repeticiones de palabras que otorgan sonoridad y fuerza al texto.


Me di cuenta que era cierto y vi algo blanco que estallaba en el aire, algo globular y blanco que estaba en estrías radiales como un sol pintado, y ese algo blanco y brillante como un breve destello correspondía a un inesperado vacío en mi pecho. Repentinamente recordé mi pasado pero no como aquello  perdido, sino como la proyección de un futuro codiciable. En segundos volví a olvidarlo.

Como aspecto que no me convenció fue cierto tono demasiado elevado que me sonaba a poesía de siglos pasados.


CONCLUSIÓN
Un día perfecto trata sobre la suma de días imperfectos. Es una historia de amor fuera de lo común, entre dos seres contrastantes: juventud y vejez, vagabundo y no vagabundo, extranjero y nativo, amor y odio, volver y partir. Pero comparten el camino, la necesidad del otro.



https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-2703-2007-09-08.html



miércoles, julio 25, 2018

#12 Denominaciones



Autopublica tu novela

Se me ocurrió compartir ciertas cuestiones que se me plantearon estos días a raíz de que estoy escribiendo. Uno de los temas es el nombre a elegir de instituciones o lugares: ¿ficticio o no ficticio?
Ciertos asuntos pueden ser delicados como es el lavado de dinero, la corrupción, la prostitución, la venta de niños o la política en general. Por lo tanto, hay que elegir bien el nombre. Por ejemplo, la novela trata sobre acontecimientos que suceden dentro del Municipio de nuestra ciudad, porque queremos ambientar la novela en el lugar que conocemos, relativos a la corrupción política. Si decidís que sea un partido conocido y del municipio de tu ciudad, habrá algunos que creerán que hablás del político de turno, del intendente, y tomarán la novela como espacio de lucha y visibilidad política: los que apoyan al intendente, te mandarán mails de los más floridos y hasta comenzarán una campaña en tu contra; aquellos que están en contra del intendente, usarán la novela para ir contra el intendente. Eso sí, tanto uno como lo otro te traerá propaganda y aumentará tus ventas, a la par del estrés, tal vez, o de una úlcera. El escándalo vende más que el talento, tantas veces. Pero quizás hasta te comas una denuncia. Fue muy difundido el caso de una diputada argentina que denunció a la autora por lo sucedido en una novela (Chicas muertas de Selva Almada).
Entonces, el nombre de ciudades, calles, instituciones, personajes, deben ser bien pensados, en función de lo que quiero contar.
En la novela que estoy escribiendo aparece un partido político. No es un partido concreto, sino como espacio social donde el personaje asiste junto a otros que se acercan por diversos motivos: abulia, conocer gente, buscar trabajo, llevarse comida, dar un curso, promocionarse. Por lo tanto, decidí inventar uno. Además, la política partidaria es un tema de mucho conflicto en  mi país, ha provocado desde divorcios hasta peleas entre hermanos.

Autopublica tu novela

¿Qué nombre podría ponerle? Hice un análisis de cómo se denominan los partidos políticos en la realidad.
1.Nombres tradicionales
La primera palabra puede ser:
-Partido. “Partido Peronista”, “Partido verde”.
-Liga.
-Nueva o Nuevo. “Nuevo Encuentro”
-Unión. “Unión Cívica Radical”, “Unión Liberal Cubana”.
-Movimiento.
-Alianza. “Alianza Social”.
-Proyecto.  “Proyecto País”.
-Restauración. “Restauración Nacional”.
-Lista. “Lista 71”.
-Comité. “Comité de Organización Política Electoral Independiente”.

Las siguientes palabras a la primera pueden ser elegidas:
-Según los fundadores: “Peronista” por Perón.
-Siglas. “GEN” (Generación para un Encuentro Nacional)
-Según un objetivo. “Victoria” (Partido para la Victoria).
-Según la propuesta política. “Socialista” (Partido Socialista), “comunista” (Partido Comunista). “Humanismo” (Partido Humanista).
-Según el lugar, nombre del país o alusiones a “república”, “Estado”, “nación”, “república”. “Unión por el Perú”,  “Movimiento Popular Dominicano”, “Restauración Nacional”.

2.Nombres no tradicionales.
Nombres más “poéticos” y hasta surrealistas. Partidos que utilizan directamente una consigna que sintetiza los ideales u objetivos políticos y de acción. Por ejemplo: “Primero la gente”, “Recrear para el crecimiento”, “Renovación nacional”, “Convergencia”. Y aunque parezca de novela, en el Reino Unido se creó un partido con el nombre de “Partido oficial del monstruochiflado y delirante”. Otros que podemos nombrar: “Partido Pirata” (Suecia), “Partido Irreverente Surrealista” (España).


Y ahora un poco de estrategia marketinera. Estos nombres deben ser fáciles de recordar, aludir a aspectos positivos como unión, solidaridad. Es más fácil de recordar el “Partido vivan los nabos” que “Unión para la democracia partidaria de la liga marxista y telemundial de la economía subsidiaria”.
Además, hay que pensarlo en función del logo. El de los nabos podría ser un nabo con una sonrisa. El otro, más largo, ya se complica más.

Veamos algunos ejemplos de partidos en obras de ficción.
-Fuego Nórdico en V de Vendetta entraría en la categoría 2 (no tradicionales)
-Partido Exterior en 1984 sería un ejemplo de la categoría 1 (tradicionales) porque une la palabra “partido” con un lugar.

Rabasa en una entrevista cuando habla de su novela La suma de los ceros también cuenta que se planteó ambientarla en México contemporáneo pero decidió que no.

De hecho, al final de la novela alguien dice que, a nivel macro, pareciera que el único acto político relevante es el voto. Nos convertimos en sujetos políticos una vez cada tres años y ya. Y a mí no me parece que sea así. Por eso decidí ubicar la novela en un microcosmos y en un escenario que no fuera tan específico o reconocible localmente. Al principio me pregunté si valía ambientarla en México contemporáneo y usar nombres de partidos políticos reales. Pero me parecía que eso la ataba a ciertas limitaciones. (Fuente)

El periodista y escritor argentino, Jorge Fernandez Díaz, en cambio, explicita que en sus novelas puede adentrarse en el tema de las mafias argentinas, cuando, ciertas cuestiones, no puede tratarlas en el ámbito periodístico. (Fuente)
Otros autores han decidido situar la obra que habla de política en un sitio ficcional. Por ejemplo, la República de Santamora en  El Candidato de Jorge Bucay.

Es necesario recordar que siempre lo que se escribe en una novela es ficción, o debiera serlo. Por lo tanto, nombre “real” o no, siempre es un invento. Cada uno decidirá, según lo que quiere contar, las denominaciones preferibles. No es lo mismo que lo diga un escritor ya reconocido y multipremiado a un autopublicado. El primero, ya reconocido, lo que haga y diga está investido de autoridad.
Además, este método de analizar las denominaciones es válido para crear un nombre de ciudad o de institución de otro tipo. 

¿Y ustedes, cómo eligen los nombres?


domingo, julio 22, 2018

Ampliación del campo de batalla (mi lectura)


Ampliación del campo de batalla

Hacía tiempo que quería leer algo de Michel Houellebecq. Elegí Ampliación del campo de batalla porque lo primero que me engachó fue el título. Luego, leí la sinopsis y terminé de decidirme.
Este libro fue publicado en 1994 y hoy se considera una obra de culto. Junto con dos obras más (La partículas elementales y Plataforma)  completa una trilogía, pueden leerse por separado, sobre la condición del ser humano en el mundo de hoy, en su vida cotidiana, como en el sexo, el amor, el trabajo.


La novela está narrada en primera persona, aunque apela a una segunda persona, por un ingeniero informático de 30 años cuyo trabajo consiste en vender tecnologías a ciertos clientes. Vive en una ciudad que para los turistas es preciosa pero para él, que vive de manera permanente, la ciudad es otra.


París es una ciudad atroz, la gente no se reúne, ni siquiera se interesan por el trabajo, todo es superficial, todo el mundo se va a casa a las seis haya terminado o no lo que tenía que hacer, a todo el mundo le importa todo tres leches.

Él posee un buen trabajo, como se dice, porque tiene un salario mejor a la media, trabajo de algo relativo a lo que estudió, pero en realidad él está harto. Es un hartazgo silencioso, de esos que te hacen caminar con la cabeza baja hacia el matadero en tanto pensás “estoy harto”. No sé si es este sentimiento, pero me acordé de una película donde la gente explota su hartazgo, no le sucede lo mismo al personaje. Trabaja, escribe fábulas, asiste a eventos laborales, sale con sus compañeros en esos after office, pero la gente está lejos, no porque él lo desee sino porque sufre la condena de ser uno más del montón, y hasta padecer una cierta “fealdad”.
 Comparto una escena de Escena de Un mundo implacable (1976): 




Sobre este tema, en varios momentos me sentí bastante conmovida porque la novela trata sobre los que no son amados porque no son perfectos. Y lo intentan un millón de veces, y fracasan.


La dificultad es que no basta exactamente con vivir según una norma. De hecho consigues (a veces por los pelos, por los mismos pelos, pero en conjunto lo consigues) vivir según la norma. Tus impuestos están al día. Las facturas pagadas en su fecha. Nunca te mueves sin el carnet de identidad (¡y el bolsillito especial para la tarjeta VISA!…). Sin embargo, no tienes amigos.

Por otro lado, también la novela es una crítica contra el capitalismo, su lado liberal, la generación de competitividad, el objetivo del éxito a toda costa. Y también, los modelos impuestos, en los que creemos como fantásticos, pero luego se tornan sogas que nos ahorcan. Me resultó interesante la comparación entre la economía liberal y las relaciones amorosas, el liberalismo sexual. El sistema económico genera pobres; el sistema sexual general solitarios; es la soledad de los feos. ¿Qué armas pueden usar los “feos” o “solitarios” para batallar en la sociedad? ¿Con qué disparan? ¿Con qué matan? ¿Con qué se defienden? Obviamente, el personaje cambia a lo largo de la obra pero no voy a decir nada por los spoilers.

Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca.


Esta lectura me posibilitó ponerme en la piel de cómo los varones reflexionan y se sienten sobre los cambios que ven en las mujeres. No es una mirada ingenua, sino crítica hacia la medicina (psicoanálisis) que impone qué mujer es normal. En esta situación, él se siente rechazado por ser feo, o usado en tanto llega el hombre ideal. Porque el varón también se siente presionado hacia alcanzar la belleza que se lee en una virilidad mostrada en los músculos, en los “seis paquetes” de abdominales. Fíjense que en las fotos de las redes sociales ellas muestran el trasero de gimnasio y ellos los abdominales de gimnasio. En esto no encuentro, hoy día, diferencia.

Siguieron ensartando tópicos durante quince minutos. Que tenía derecho a vestirse como quisiera, y que eso no tenía nada que ver con querer seducir a los tíos, y que era sólo para sentirse bien consigo misma, para gustarse, etc. Los últimos residuos, lamentables, de la caída del feminismo. En un momento dado llegué a pronunciar estas palabras en voz alta: «Los últimos residuos, lamentables, de la caída del feminismo». Pero no me oyeron.


He tenido varias mujeres, pero durante periodos limitados. Desprovisto tanto de belleza como de encanto personal, sujeto a frecuentes ataques depresivos, no respondo en modo alguno a lo que las mujeres buscan de forma prioritaria. Por eso siempre he sentido, con las mujeres que me abrían sus órganos, una especie de leve reticencia; en el fondo yo apenas representaba para ellas otra cosa que un remedio para salir del paso. Lo cual no es, como reconocerá cualquiera, el punto de partida ideal para una relación duradera.

Y el personaje es sincero. Dice sin tapujos. Quiere romper el hastío y el silencio social, eso de lo que nadie habla, la hipocresía.

Ampliación del campo de batalla

También me interesó la crítica al psicoanálisis cuando dice que te impone un yo de molde. Y pensaba en las veces que fui a una psicóloga y terminó diciéndome que tenía qué hacer: “Tener muchos amantes”. Me fui a otra y me dijo lo mismo. En fin, pensé, lo habrán estudiado en un libro donde le indicaban el modelo de ser humano normal: muy sexualizado. Hace tiempo atrás, en la época de mi abuela, ningún médico hubiera aconsejado esto. Me pasó incluso con una ginecóloga: “Tener muchos amantes es saludable”. ¿Qué sucede con los asexuales o los que desean una pareja estable? Hoy día son tratados como anormales. Y el personaje está en la edad justa, en el medio de dos generaciones, observando los cambios sociales. Y vive en una sociedad que detesta en el fondo. Intenta comprender escribiendo fábulas. Y comprende y más la detesta.

Otro de lo que me gustó es que le habla al lector, a un lector ideal. Lo anima a seguir leyendo, le dice que es una novela.
Voy a sumar más lecturas sobre este autor porque me  gustó muchísimo. Su estilo es directo, simple, descarnado. Aunque han dicho que es muy osado o mediático, la obra no me parece para nada osada. Interesante, sí, pero no osada.


RETO: PLAYLIST DE NOVELA
No son muchas las canciones que se mencionan, pero comparto las que aparecieron. No me copó ninguna, pero quizás a ustedes sí.





CONCLUSIÓN
Ampliación del campo de batalla es una obra para entender la situación del ser humano hoy. En  una sociedad de individuos solitarios el otro siempre es un rival. A veces, se encuentran, muestran su pena pero sin compartirla, están uno a lado del otro, sin tocarse, con su sufrimiento que forma un planeta también solitario. Siguen a pesar del hartazgo. Lo intentan, a pesar del fracaso. Y fallan porque el sistema es un gran fallo.
La sociedad es un sitio de lucha. No es azar la cantidad de veces que escuchamos decir “es una lucha”, “hay que visibilizar la lucha”, “ellos me resisten”, “hay resistencias”. El lenguaje bélico nos sirve para describir nuestras relaciones amorosas. Los otros son enemigos. Y hay que armarse o morir.
¿Cuáles son tus armas?


sábado, julio 07, 2018

Primero bésame


UN PLANETA DONDE TODOS SOMOS GUERREROS
Sección del blog: Cine & Songs

Primero bésame


Buscaba una nueva serie en Netflix, últimamente entro y salgo sin hallar nada que me enganche, y me encontré con Primero bésame. Ya cuando vi que se trataba de una mujer que vivía aventuras en un mundo virtual y que parte de la serie era mostrar ese mundo, me enganché por completo. 
Primero bésame es una producción exclusiva de Nerflix en el género de ciencia ficción. La serie se basa en la novela de Lottie Moggach que no leí pero me encantaría hacerlo. El libro fue traducido como Bésame primero y editado por Suma en el 2014.

Primero bésame

Luego de la muerte de su madre, Leila se sumerge de lleno en Azana Planet, un planeta infinito, una plataforma donde nos adentramos, con nuestro alter ego virtual, a un mundo construido por los jugadores. Me suena mucho a Second Life. En ese mundo se puede pelear, vivir experiencias diversas, mediante los anteojos y otros dispositivos que nos sumergen por completo en la experiencia. 
Leila es una chica emprendedora, segura de sí, pero muy aislada del mundo social. No tiene amigos, salvo virtuales, no tiene novio, no se relaciona salvo lo justo y necesario. Es en Azana donde se convierte en otra persona, donde es todo lo que en el mundo real aún no se anima.
Primero bésame
Lo que sigue, no diré porque es un spoiler, me pareció ya muy visto en otras apuestas, por lo tanto un poco cliché. No me sorprendió y es bastante esperable. Una pena porque la idea era genial. No obstante, la serie me atrapó por completo. 
Como otro aspecto que me desilucionó, me hubiera gustado ver más del mundo inmersivo, casi como si la serie sucediera más en el mundo virtual que en el real. 


Por otra parte, es para mayores de 16 años. ¿Por qué? Porque muestra desnudos. ¿Aportan a la trama? No. 
Abundan elementos de videojuegos, de Matrix y otras referencias interesantes.



Primero bésame

Primero bésame es una serie que se deja ver, la estética del mundo virtual es preciosa. Pero que desperdicia mucho más que se puede decir sobre la conducta humana en un mundo virtual que te vuelve anónimo, la resolución de conflictos del mundo real en los medios virtuales, la paradoja del aislamiento social real y la hipersociabilidad virtual, etc. 

¿Ya la vieron? ¿Qué les pareció?





viernes, julio 06, 2018

Solenoide (Fragmentos)

Solenoide
Imagen de la Razón


¿Qué mundo era este? ¿En qué locura inmóvil y extraña me había tocado vivir? ¿Sobreviviría lo suficiente como para encontrar una respuesta? ¿Para dar con la salida? ¿Llegaría a entender alguna vez, desde el centro de mi soledad, este artefacto de otros mundos que es mi vida? Y de repente allí, en la sala vacía, concreta, con su mesa cubierta con una tela roja, con su armario para los cuadernos, con sus cuadros manchados por los excrementos de las moscas, me invadió un espanto que no había sentido ni en mis sueños más terroríficos. No era miedo a la muerte, ni al sufrimiento, ni a las enfermedades terribles, ni a la extinción de los soles, sino el pánico a la idea de que no lo entendería, de que mi vida no ha sido lo suficientemente larga ni mi mente lo suficientemente buena como para entender. Que de hecho ya me han enviado todas las señales y que no he sabido leerlas. Que también yo me pudriré en vano, junto con todos mis pecados y mi estupidez y mi desconocimiento, mientras que la apretada, intrincada, abrumadora adivinanza del mundo perdurará, límpida, natural como la respiración, simple como el amor, y se derramará en la nada, virginal e irresoluta.




Fragmento de la novela “Solenoide” de Cartarescu

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