lunes, febrero 11, 2019

Le llamé corbata (Mi lectura)



LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.


 Dos personas  se sientan todos los días en dos bancos cercanos en un parque: un  adolescente y un hombre de unos cincuenta años; a primera vista, no tienen nada en común más que ese deseo de escapar de algo, en medio de una ciudad al resguardo de la naturaleza que pervive en un espacio pequeño, asfixiada por el cemento. Este es el eje principal de la novela que descubrí gracias a la  propuesta de Serendipia Recomienda de este año: LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar. No conocía ni la autora ni el libro. Gracias por la recomendación.
¿Qué pueden tener en común dos personas tan dispares? ¿Por qué necesitan alejarse de sus casas y quedarse sentados durante horas en un parque? 


Mi lectura

El título no me llamó para nada la atención, es más, hubiera merecido un título poético, delicado. No obstante, es un ejemplo de que un título no tan bonito puede esconder una obra preciosa. Ni bien observé la portada me pareció una novela minimalista y oriental, lo cual acerté. Me encanta poder meterme en otras maneras de ver el mundo y esta novela te permite adentrarte en algunos problemas contemporáneos japoneses. 

Miyajima

  En esta obra nos narra Hiro, un hikikomori. Este fenómeno me interesa mucho. Se llama hikikomori a los jóvenes que se niegan a salir de sus habitaciones. Suelen vivir con sus padres y ellos los mantienen.
  Uno de los aspectos que más me gustaron es la estética, la redacción con oraciones cortas, enumeraciones que se centran en la contemplación, descripciones sin agobiarte sino que te sumergen en la atmósfera y en aquello que el personaje observa y siente. 
La grava cruje bajo mis pies. El parque parece extrañamente desierto en la luz intensa del mediodía. Las ramas cargadas de flores se inclinan cansadas hacia el suelo. Un pañuelo azul pálido en el matorral, el viento inmóvil. El aire es pesado y presiona hacia la tierra. Soy un ser humano comprimido. Me despido de alguien que nunca volverá.
  En esta novela hay dos protagonistas. Como dice la sinopsis, «ambos son marginados que no soportan la presión de la sociedad, y al experimentar de nuevo el afecto y que tras la tristeza puede esconderse la risa, retoman fuerzas para la despedida definitiva y emprender un nuevo comienzo». La novela está narrada en primera persona con la voz de Taguchi Hiro, el muchacho hikikomori. Me pareció acertado para poder meternos en la cabeza de quien se siente aislado de la sociedad.

No quería encontrarme con nadie. Encontrarse con alguien significa implicarse. Quedar anudado a un hilo invisible. De ser humano a ser humano. Nada más que hilos. En todas direcciones. Encontrarse con alguien hace que te conviertas en parte de su tejido; precisamente esto era lo que trataba de evitar.

El deseo de ser niño de nuevo. De volver a mirar desde unos ojos perplejos. Me refiero a que fueron mis ojos los que enfermaron en primer lugar. Después les siguió mi corazón. Y así estaba yo, sentado, con un atuendo demasiado ligero. Más ligera aún la piel, bajo la que tiritaba.
 Y el muchacho cuenta sobre un hombre de 58 años, Ohara Tetsu. Es un salaryman,  sería como un oficinista para nosotros. Este hombre tiene 58 años. Estas personas suelen trabajar muchas horas, soportar mucha presión y llegan a enfermarse tanto que mueren. En Japón este tipo de muerte por exceso de trabajo se llama karoshi. Además, se calcula que más de 2000 japoneses se suicidaron en un año por el estrés que les genera trabajar más de cien horas extras al mes. El karoshi también produce muerte por infarto o derrame cerebrales. También los chinos y los coreanos han puesto nombre a este tipo de muerte por trabajar hasta morir: guolaosi (chinos) y gwarosa (coreanos).

LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.

Por lo tanto, en la novela la autora junta dos personajes que resumen dos problemas sociales en Japón: el aislamiento extremo y el trabajo excesivo. Los dos se refugian bajo la sombra de unos árboles en el parque. De esta manera nos muestra, ni bien comienza la novela, el deseo de los dos de superar su malestar. La autora se adentra en la psicología de los personajes así podemos comprender sus motivaciones y su manera de evaluar los sucesos y de ver el mundo, los sufrimientos particulares. 

Del mismo modo en que hay habitaciones muy diversas, existen también tipos muy diversos de hikikomori; escondidos en sí mismos por razones muy diversas y de modos y maneras muy diversos. De uno leí que dejó pasar su juventud ensayando continuamente la misma melodía en una guitarra de tres cuerdas; otro tenía una colección de conchas marinas. Por la tarde, al oscurecer, corría hasta el mar cubierto con una capucha y no regresaba a casa hasta que había amanecido. 

  Además, me llamó la atención el tema de la vergüenza, y cómo la vergüenza delimita las relaciones sociales. Ésta aparece cuando, por ejemplo, tu hijo no es lo que la sociedad estipula. Entonces, los padres se aíslan, se rompen los lazos con sus vecinos. ¿No podría considerarse también esta forma de actuar como fomentadora de las actitudes de los hikikomori? En una sociedad tan apegadas a las reglas y normas ser hikikomori puede ser un acto de rebelión. El tema es que es una rebelión no encauzada, quizás. No sé. Todas suposiciones mías. Pero me gusta pensar en esto. 
  Otro aspecto que me llevó a reflexionar es cómo llegamos a vivir de manera tan inhumana. Los seres humanos somos una especie grupal, no podemos sobrevivir sin los otros. No podemos aprender nada si no nos enseñan porque la información no está en los genes como en las aves que saben cómo hacer un nido porque está codificado en su genoma. Los humanos dependemos de los demás, no podemos vivir sin los demás, estamos unidos por hilos invisibles. ¿Por qué vivimos tan aislados? ¿Qué nos pasó? No podía dejar de pensar en estas cosas ya que a pesar de ser una novela muy corta te despierta muchas emociones.

LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.

   Otro aspecto positivo de la obra son las notas al final que permiten conocer mejor los significados de ciertas palabras japonesas; de esta manera también se aprende un poco. Aprendí sobre cocina japonesa, el karaage o pollo frito que tengo que hacerlo uno de estos días, y sobre la costumbre de escribir una poesía de despedida antes de la muerte: Jisei no ku




ACTUALIZACIÓN DE ALGUNOS RETOS

1.Literigatos
Gatos en un templo budista.
2.Serendipia recomienda 2019
3.Tras los pasos de...
Busqué información sobre Miyajima. Hay varios sitios con este nombre pero yo seleccioné una isla que me pareció muy pintoresca y además se veían zonas con templos budistas. Me llamó la atención la cantidad de siervos caminando por la ciudad. Una ciudad preciosa según pude ver en StreetView.

LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.

LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.

LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.



LE LLAMÉ CORBATA de Milena Michiko Flasar.

Le llamé Corbata es una hermosa historia de amistad, narrada de manera muy poética, donde aun las personas más dispares pueden compartir un momento que te cambia para siempre.


Besos y que tengan buenas lecturas. 




6 comentarios:

  1. Gracias por la recomendación lo dejo pasar no me llama mucho la atención. Saludos

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  2. Pues en este título apenas me había fijado, pero ahora sí que me picas mucho la curiosidad.
    Besotes!!!

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    Respuestas
    1. Hola, el título no me llamó mucho pero la historia es preciosa. Espero te animes. besos!

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  3. Holaa!! no lo conocía pero sin duda me lo llevo apuntado, me interesa conocer más de la sociedad japonesa y este libro suena bastante interesante. Gracias por la reseña.

    Blessings!!

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    1. Hola, yo aprendí bastante con el libro y busqué muchos datos. Espero lo disfrutes. Besos!

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Besos!

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