jueves, septiembre 29, 2016

Bodas de sangre (Mi lectura)

Boas de sangre de García Lorca

Bodas de Sangre
Federico García Lorca
2007
Editorial Cátedra

El tema de esta obra surgió a raíz de una noticia aparecida en prensa: dos amantes se fugan en la víspera de la boda de la mujer con otro hombre. García Lorca convierte la realidad en poesía. En su obra hay ansias de libertad, andalucismo, simbolismo y muerte, pero por encima de todo, poesía dramática." Bodas de sangre" es, pues, una obra teatral donde las desgarradas pasiones de sus protagonistas se desatan ante la atenta mirada de la luna, personificación hermosa y terrible de la muerte.



MI LECTURA


Boas de sangre de García Lorca
Imagen de Voila Ilustraciones

Ayer terminé de leer Bodas de sangre de Federico García Lorca como parte de la propuesta de Lecturas españolas conjuntas.
          La obra teatral fue estrenada en 1933 en Madrid con mucho éxito y en 1938 fue llevada al cine.
          Desconocía que se había basado en un suceso real. Parece que el suceso ocurrió en 1928, en Almería y una escritora, incluso, habría basado su novela también en esta boda trágica, Puñal de claveles.

          Como es un clásico del cual se ha dicho tanto, me focalizaré en las sensaciones mientras leía.
         
Me chocó un poco el lenguaje artificioso de la obra leída en la actualidad. Me costaba imaginarme, como hago cuando leo teatro, la escena y los actores declamando de esa manera. No me sucedió con otras obras de la época. De tal manera más que drama me parecía estar leyendo un melodrama.
          Es interesante la forma de exponer los mandatos sociales en cuanto al rol de la mujer, pero también el del varón, articulados en una dualidad que atraviesa toda la obra.
          Sobre la mujer, se rescata como positivo: la pureza, el encierro en el hogar, las caderas “anchas” muestra de fertilidad, la maternidad, la docilidad, la sumisión, el perdón y la flexibilidad para dejarse amoldar por el varón.

Sí, pero que haya niñas. Que yo quiero bordar y hacer encaje y estar tranquila.

Me mató la parte donde la madre aconseja lo siguiente al novio:  

Con tu mujer procura estar cariñoso, y si la notas infatuada o arisca, hazle una caricia que le produzca un poco de daño, un abrazo fuerte, un mordisco y luego un beso suave. Que ella no pueda disgustarse, pero que sienta que tú eres el macho, el amo, el que mandas. Así aprendí de tu padre. Y como no lo tienes, tengo que ser yo la que te enseñe estas fortalezas.
         
          Sobre el varón se rescata el coraje, la potencia viril, la violencia, el apasionamiento, el uso de armas, la venganza, el trabajo y el hogar como eje productivo.

¡Los varones son del viento! Tienen por fuerza que manejar armas. Las niñas no salen jamás a la calle.

Mi hijo la cubrirá bien. Es de buena simiente. Su padre pudo haber tenido conmigo muchos hijos.

          Otro punto en la obra es el valor de los hijos como herencia y como signo de prosperidad familiar.

Yo quiero que tengan muchos. Esta tierra necesita brazos que no sean pagados. Hay que sostener una batalla con las malas hierbas, con los cardos, con los pedruscos que salen no se sabe dónde. Y estos brazos tienen que ser de los dueños, que castiguen y que dominen, que hagan brotar las simientes. Se necesitan muchos hijos.

          Estas dualidades se refuerzan cada una en un polo determinado. La escena final resume la ruptura de estos polos, el hecho considerado “anormal”, que rompe con lo establecido.
          Estos roles se marcan con las formas de nombrar a los personajes: “madre”, “padre”, “novio”, “novia”, “criada”.  Son estereotipos presentes en toda boda. Pensaba en las bodas de hoy día, en ese momento donde aparece el novio y sus deseos, lo que esperan los padres de la novia, el vestido blanco leído como símbolo de pureza.


Boas de sangre de García Lorca
Imagen de Voila Ilustraciones


          Otros de los polos presentes son la bondad y la maldad, resumidos en el antagonismo de las familias Leonardo y Félix, así como en la mujer “buena” y la mujer “mala”, de la misma manera con los varones.

Yo sé que la muchacha es buena. ¿Verdad que sí? Modosa. Trabajadora. Amasa su pan y cose sus faldas

Qué te digo de la mía. Hace las migas a las tres, cuando el lucero. No habla nunca; suave como la lana, borda toda clase de bordados y puede cortar una maroma con los dientes.

          En algunos pasajes el autor incorpora poesía, para mi gusto, reforzó el dramatismo y la tensión, además retoma ciertos elementos simbólicos como el puñal, la noche, la muerte.

La luna deja un cuchillo abandonado en el aire, que siendo acecho de plomo quiere ser dolor de sangre.

Uno de los temas que rescaté, además de la cuestión amorosa, es la fragilidad humana. Aún escucho esta idea en los casos de asesinatos contemporáneos. Esta frase de la obra me pareció central:

¿Y es justo y puede ser que una cosa pequeña como una pistola o una navaja pueda acabar con un hombre (…)?
         
CONCLUSIÓN

Es una obra interesante para visualizar los mandatos de género, la construcción de la identidad de la mujer y el peso de los modelos sociales en las elecciones individuales. 

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