lunes, febrero 01, 2016

Galápagos de Kurt Vonnegut (Mi lectura)


Galápagos
Kurt Vonnegut
 2009
Minotauro
320 páginas

  SINOPSIS Un viaje a la extinción de la raza humana. León Trout, el fantasma de un constructor de barcos decapitado, es el narrador de la historia de la decadencia de la humanidad, contada por Vonnegut con humor e ironía, tal y como la viven los supervivientes de un crucero a las Islas Galápagos en el año 1986. Entre estos supervivientes encontramos a personajes tan dispares como Hisako, una mujer que porta genes radiactivos debido a las bombas atómicas; James Wait, que se hizo rico casándose con mujeres ancianas, o el grupo formado por seis chicas huérfanas de la tribu caníbal de los kanka-bonos. En esencia, Galápagos describe cómo una crisis económica mundial, unida a una epidemia, derrumba el entramado político y social y acaba con parte de la humanidad. Vonnegut carga las tintas sobre la estupidez humana, capaz de acabar con la sociedad.





La cosa fue así: Hace un millón de años, en 1986 d.C., Guayaquil era el principal puerto marítimo de la pequeña democracia sudamericana de Ecuador, cuya capital era Quito, en lo alto de la cordillera de los Andes. Guayaquil estaba situada a tres grados al sur del ecuador, la cintura imaginaria del planeta de la que el país tomó el nombre. Hacía siempre mucho calor allí, y también mucha humedad, porque la ciudad se levantaba en las calmas ecuatoriales sobre un marjal esponjoso en el que se mezclaban las aguas de varios ríos que bajaban de las montañas.





¿Alguna vez pensaron que el desarrollo cerebral podría haber sido una atrofia evolutiva por eso que los humanos somos tan violetos y amantes de la guerra, la misma que nos podría extinguir? Yo, no;  Kurt Vonnegut, sí.


…casi todos los seres humanos adultos de ese entonces tenían un cerebro de unos tres kilogramos. Era infinito el número de planes malignos que una máquina pensante de semejante tamaño podía concebir y ejecutar. De modo que planteo una pregunta, aunque no haya nadie aquí para contestarla: ¿puede haber alguna duda de que los cerebros de tres kilogramos fueron otrora defectos casi fatales en la evolución de la raza humana?
        
        
Arriba en su habitación, Mary Hepburn se preguntaba si no tendría un tumor cerebral, lo que explicaría que el cerebro estuviese dándole continuamente los peores consejos.

Esta novela fue la primera que tenía pendiente del autor y la seleccioné para el reto de Eternos Pendientes y recién ahora me tomo el tiempo para compartirla aunque la leí hace unos meses. Fue publicada por primera vez en 1985. La escritura del autor me encantó, esa mezcla de humor sobre temas sociales y esa mirada tan lúcida sobre la realidad. Seguiré leyéndolo. Tiene tantas obras que no sé con cual seguir. ¿Alguna recomendación?



Toda la novela es una exploración, desde el humor, de la obra de Darwin. Por eso las islas son las Galápagos y el título del libro también puede leerse como un homenaje a pesar que la isla donde se centra, Rosalía, es ficticia. Desde temprano, el autor nos narra que luego de un desastre a nivel global de la humanidad solo ha quedado un puñado de seres humanos, elegidos por azar, en unas islas y, desde ese punto, nos llevará al pasado para revelarnos qué sucedió y también hacia el futuro, millones de años, el tiempo que los procesos evolutivos necesitan para mostrar sus resultados. ¿Tendremos una cabeza gigantesca con un cerebro cada vez más enorme? ¿Perderemos los dedos de los pies por inservibles? ¿Nuestros ojos serán enormes y la nariz apenas un apéndice olvidado? ¿Tendremos unos pocos dientes? ¿Seremos como pájaros o como serpientes?


En cuanto a ese desconcertante entusiasmo con que hace un millón de años se transfirieron a las máquinas tantas actividades humanas: ¿qué podría haber significado sino que la gente reconocía una vez más que el cerebro no les servía para nada?

        
Y la Ley de Selección Natural era incapaz de dar una respuesta a estas nuevas tecnologías. Ninguna hembra de ninguna especie era capaz, salvo quizá la del rinoceronte, de parir un vástago a prueba de fuego, bombas o balas. En el mejor de los casos, la Ley de Selección Natural podría producir un ejemplar que no tuviera miedo de nada, aun cuando había tanto que temer.

La novela tiene pasajes hilarantes, con un humor que me ha encantado aunque por momentos se me tornó algo repetitiva por su manera de narrar en espirales enlazados, una memoria que va y que viene, relacionada con el narrador de quien no diré nada para no revelar la trama.


         Imposible que no me vinieran en mente los textos que leí sobre darwinismo social y sociobiología, disciplinas que explican las conductas humanas desde lo biológico y hasta comparándonos con las abejas y hasta con las ocas. Aún me acuerdo de reírme hasta las lágrimas cuando estudiaba en la universidad y tuve que leer el triángulo amoroso entre tres ocas.

Era soltero y no se había reproducido nunca; por tanto, desde el punto de vista evolutivo, era insignificante.

Además, la obra es una crítica sobre la guerra y el autor la ha visto de cerca ya que fue soldado durante la Segunda Guerra Mundial, testigo del bombardeo de Dresde y prisionero obligado a incinerar cadáveres. Todo esto se evidencia en la obra. Según leí, es un tema recurrente en sus escritos.

Disponía de ocho nuevos bombarderos franceses, y cada uno de estos aviones contaba además con un misil aire-tierra americano de cerebro japonés que podía ser guiado por una señal de radar o por el calor de un motor, según las instrucciones que le diera el piloto. El piloto a su vez recibía instrucciones de computadoras instaladas en tierra y en su propia cabina. La cabeza de cada misil llevaba un nuevo explosivo israelí con una quinta parte del poder devastador de la bomba atómica que los Estados Unidos lanzaran sobre la madre de Hisako Hiroguchi en la Segunda Guerra Mundial.



Este nuevo explosivo era una verdadera bendición para los voluminosos cerebros de los científicos militares. En tanto mataran a la gente con armas convencionales y no nucleares, se los alababa como estadistas humanitarios. En tanto no emplearan armas nucleares, parecía, nadie llamaría por su nombre a todas las matanzas que venían sucediéndose desde el fin de la Segunda Guerra Mundial que sin duda era la «Tercera Guerra Mundial».



TRATA SOBRE

La guerra
La estupidez humana y las paradojas contemporáneas
La falta de compasión
El rol del azar
El desamor




Una novela recomendada para reír y también para reflexionar sobre nuestra sociedad y nuestros actos, lo absurda que puede ser la vida, el papel del azar más allá del destino que creemos cumplir.





Notas: algunos datos los he leído de su páginaoficial




2 comentarios:

  1. Te he nominado al Liebster Award: http://yoblogueoenlondonytuen.blogspot.com.es/2016/02/nominacion-al-liebster-award.html Felicidades!!! Anímate y participa.

    Nos leemos. Un saludo.

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