martes, marzo 31, 2015

Siempre hemos vivido en el castillo - Shirley Jackson

AMANITA PHALLOIDES Y OTRAS YERBAS


Título: Siempre hemos vivido en el castillo.
Autora: Shirley Jackson
Año: 2013
Primera edición: 1962
Editorial: Minúscula

Páginas: 224





















«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran toda la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.



Los Blackwood nunca fuimos una familia muy dada a la agitación y al movimiento.








La primera edición data de 1962 y es considerada una obra importante para el género de terror. Autores como Stephen King son admiradores del estilo de la autora.
Este libro narra la historia, desde el punto de vista de la protagonista, Merricat, una joven de 18 años, quien vive con lo que resta de su familia luego de un incidente que al comienzo no se menciona y que se va develando a lo largo de la trama. El punto de vista de la narración es desde la fantasía y la visión íntima de esta joven que vive en una casona antigua, mitad refugio y mitad museo, junto a la persona que más ama, su hermana Constance.





Nuestra casa era un castillo con torreones, abierto al cielo.



Su tío Julián es un sobreviviente de una catástrofe, quien por momentos parece el más centrado y por otros, el más ido. Todos comparten excentricidades: la hermana cocinar y discurrir en un estado desdoblado y ausente, el tío vivir en las memorias de las últimas horas de la muerte de su familia y Merricat protegerse con elementos mágicos para levantar un muro invisible que permita su vida de ostra.
         La lectura fue dinámica, siempre sostenida por el deseo de saber qué sucedió y cómo podrían resolver el conflicto de la estancia en esa casa, rodeada de los vecinos que se presentan hostiles y foráneos, su existencia abismada en un ellos versus un nosotros. Los vecinos de los Blackwood tampoco escapan de esa trama de sufrimiento y maltrato, sumergiéndonos en una atmósfera asfixiante y tenebrosa.

Nuestra tierra estaba enriquecida con los tesoros que yo había enterrado en ella, estaba habitada, justo por debajo de la superficie, por mis estatuillas y mis dientes y mis piedras coloreadas, que hoy por hoy quizá se hayan transformado en joyas; una poderosa red subterránea que nunca se aflojaba, sino que se mantenía perfectamente trabada para protegernos.





A pesar de estar catalogada como novela de terror, aspecto que me llevó a dejarla a un costado por un tiempo porque no me gusta el terror para nada, la novela es más un drama que gira sobre la forma en que las personas resuelven los sufrimientos de la vida, algunos más positivamente para ellos y para los demás, y otros, tornando el sufrimiento en más sufrimiento. La construcción de los personajes es maravillosa. Difícilmente pueda olvidarme de esas hermanas, de sus manías y de su forma de ver la vida desde una ventana. La complejidad de cada uno, la manera como la autora va mostrando la forma de ser, la visión de mundo, me atrapó y no me dejó cerrar el libro. Además, es muy corto y me pareció un buen ejemplo del uso de las palabras justas. No hay una descripción que me resultara de más, ni un fragmento que me aburriera. El ritmo de lectura fue parejo y sostenido hasta que terminé la última hoja.
Me gusto mucho el estilo de la autora y nunca la había leído. Ahora me gustaría conseguir “La lotería” porque al leer la trama me recordó a “Los juegos del hambre”, entre otras obras que están de moda con eso de las distopías y las organizaciones totalitarias.

Spoiler: leer sobre el final y algunos aspectos de la trama 
        
Keren Verna



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