viernes, noviembre 07, 2014

Tu mente extiende cheques que tu cuerpo no puede pagar - Óscar Aibar







Tu mente extiende cheques que tu cuerpo no puede pagar – Oscar Aibar

SINOPSIS EDITORIAL

Bebiendo de fuentes tan diversas como Stevenson, Chéjov, Raymond Carver, los cómics de superhéroes, las películas de navajeros o las aventuras de Gabi, Fofó y Miliki (una generación de payasos que son señas de identidad para dos generaciones de españoles), este libro, de perfume almodovariano, se caracteriza por contar historias de una manera directa y penetrante con una estética muy próxima a películas como El día de la Bestia o Torrente. Un humor ácido, provocador e inteligente que nos contagia y seduce desde la primera a la última página.

     Historias de nuestro tiempo con temas y personajes de nuestro tiempo y para lectores de nuestro tiempo. El mundillo del cine, de las grandes estrellas de las revistas del corazón, dinero fácil, la búsqueda del éxito a toda costa, la fama como exigencia, drogas cotidianas y menos cotidianas. Un retrato trepidante de los años noventa, en los que todo parecía estar permitido. Un descubrimiento.

     Uno de los autores más interesantes de una generación que se encontró la transición hecha, que no se siente ni progre, ni jasp, ni yuppy, pero que sabe muy bien lo que quiere.







AUTOR

Óscar Aibar (Barcelona en 1967) es uno de los más originales e interesantes cineastas de su generación. Ha dirigido los largometrajes El bosque (2012), El Gran Vázquez (2010), Rumores (2008), La máquina de bailar (2006), Platillos Volantes (2004) y Atolladero (1995). Ha escrito las novelas Making Of (2008) y Los comedores de tiza (2005) y el libro de relatos Tu mente extiende cheques que tu cuerpo no puede pagar (2002). También ha publicado más de 500 páginas como guionista de cómics en diferentes revistas y álbumes, ha realizado numerosos videoclips para diversos artistas como Loquillo y ha dirigido series de televisión como Cuéntame lo que pasó.


Biografía desde la página del autor
MI LECTURA

Lo primero que me atrajo fue el título y luego la foto de la portada. Me deliré pensando que era un libro sobre alguien que está quebrado y se suicida. Luego, leí el primer relato y no pude parar.
         Las historias combinan el humor, situaciones fuera lo común, como un hombre que se dedica a visitar las piscinas del barrio. A partir de estas situaciones se plantean temas actuales como la búsqueda desesperada del éxito, el materialismo, el consumismo, la pobreza y el abandono pero sin caer en lugares comunes. Con un estilo directo, coloquial, nos sumamos como oyentes y sentimos que el narrador nos está contando a nosotros. La forma de describir y de presentar los personajes me parecieron contar los detalles justos.


La casa de Damián Alcázar era una antigua cuadra ampliada con un par de estancias, que habían sido construidas a base de ladrillos robados, somieres, uralita y todo tipo de desechos industriales.


Un hombre apareció rascándose la entrepierna. Tenía unos sesenta, la barba amarillenta y el pelo grasiento y descuidado. Vestía unos raídos pantalones militares y una camisa que un día fue blanca. Estaba descalzo.



En algunos de estos relatos irrumpe el fantástico tornando así aún más extraña ciertas situaciones.
         Existen aspectos que a quienes no somos de España se nos pierden como las alusiones a personalidades de ese país. No obstante no obstaculizan la lectura y se comprende por el contexto.
         Me gustó muchísimo por la forma en que está narrado, por las temáticas que aborda y los personajes que con sus formas de ser y de actuar permiten resaltar aspectos de la vida actual.



FRASES SUBRAYADAS

Creo que los escritores de hoy en día se dividen en dos grandes grupos: los que pretenden demostrar constantemente lo listos que son y los que pretenden demostrar constantemente lo grande que tienen el corazón. Es muy difícil encontrar a alguien que se limite a contar una historia.

La otra tarde me salieron cinco pelados en el parque y me dijeron que podía elegir: o me daban un millón de pesetas o una paliza. Mi padre siempre me decía que desconfiara de la gente que regala dinero, así es que elegí la paliza.


—Bueno tío, tampoco ez para ponerze azi —le dijo Pipo—. Tómate algo con nozotroz, cojonez. Hace cazi veinte añoz que no eztábamos todoz juntos. Por lo menoz ezta mierda ha zervido para reunirnoz otra vez. ¡Loz cuatro fantázticoz! ¿Quién lo iba a decir, dezpuéz de tanto tiempo?

El hambre es cruel, pero más cruel es la saciedad. La saciedad acaba con las personas, destruye sus ilusiones y acaba con su personalidad. Las convierte en animales de granja, cebados y satisfechos.

La gente enrollada y que mola en el instituto, después, en la vida, suele ser un completo fracaso.

Todos tenemos un lado oscuro que nos impide dudar de las difamaciones. Tendemos a pensar que no hay humo sin fuego, que si el río suena agua lleva. Los rumores generan una energía muy poderosa, pero una energía incontrolada.

Siempre me han enternecido los negocios imposibles, esos pequeños establecimientos limpios y bien cuidados en los que nunca entra nadie.



Por Keren Verna


Fuente de la imagen de Freepik / Imagen del autor de cvcCervantes


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